MEDITACIÓN
ES RENUNCIACIÓN
Radha
Burnier, ‘The Theosophist’, abril de 1989
Tomado
de ‘Selección Teosófica’ de octubre de 1989
No es de sorprender que la meditación se haya vuelto un tópico de interés popular en estos días. En esta era de creciente complejidad, superorganiza-ción e intensa rivalidad, la gente sufre de un sentimiento de soledad y tensión mental, y se vuelve hacia cualquier cosa que prometa ser un medio de alivio y sosiego sicológico.
Aquellos gurúes que tientan a sus discípulos con la seguridad de resultados rápidos, reúnen un gran séquito. Discípulos a quienes poco se les exige excepto dinero y conformidad, se hacen fáciles víctimas de los falsos instructores de espiritualidad que los embaucan a pensar que pueden quitarse la responsabilidad de sus propias vidas y confiar en que el gurú los conduzca a la felicidad de olvidarse de sí mismos. La popularidad de una enseñanza o técnica en estos casos está en proporción directa con su superficialidad o falta de mérito.
Pero según el punto de vista Teosófico, la meditación no es una forma de compensación por dificultades sufridas, un escaparse de responsabilidades, un medio de tranquilizar la mente, o una técnica para adormecerse en un sentimiento de seguridad mediante la creencia en la gracia de alguien, fórmulas rutinarias, un régimen físico o habilidad para ejecutar trucos como la levitación.
La verdadera meditación exige que se preste atención a la calidad de los pensamientos y ocupaciones diarios de uno mismo, y también una disposición a sacrificar la personalidad en el altar de una vida más grande.
Estudiantes teosóficos que han estudiado el Diagrama de Meditación de Madame Blavatsky, se darán cuenta de que meditación implica derribar los linderos de la yoidad y entrar en la inmensidad de la unidad. Hay que anular sin equivocación el yo como sensación, personalidad, posesión, separatividad, apegos, etc. Aquietar las fluctuaciones de la mente, como se enseña en yoga, es en verdad esto, pues las ondas de perturbación que constantemente giran en la mente emanan del yo separativo. Cada fluctuación es un síntoma de que el yo está operando, ya sea que tome la forma de querer algo, desear, buscar comodidad, o lo que sea. Algunas de estas manifestaciones pueden ser sutiles y otras no, pero hay que notarlas y dejarlas aun lado.
Meditación implica también vaciar la mente de recuerdos inútiles y de imágenes y conceptos escondidos en el subconsciente.
El deseo de vida está en la raíz del apego al pasado. Desde tiempos antiguos los verdaderos instructores han hablado sobre la necesidad de libertar la mente de su tendencia a proyectar imágenes fútiles (vikalpa) y todas las formas de querer para sí mismo. Esto significa que debe haber observación serena, objetiva y sostenida, y penetración en la hondura de la naturaleza de uno mismo. Por constante vigilancia la mente debe purificarse de toda intención egoísta.
Meditación es no sólo renunciación del yo sino realización de la vida universal única. La mente debe despertar a la necesidad de ser libre, y hacerse sensitiva, alerta, armoniosa, capaz de responder a lo sutil y lo profundo. Sin una disciplina espontánea, a la vez física e interna, este estado mental no puede existir.
Muy pocos se preocupan por vivir la clase de vida y optar por la disciplina necesaria para la meditación en el sentido real del término, que es Raja Yoga y camino a la Sabiduría Divina. Para aceptar disciplina y hacer trabajo duro, hay pocos. Por tanto no puede esperarse que muchas personas vengan a la Sociedad Teosófica para aprender qué es meditación. Sólo los que tengan el celo de seguir el sendero genuino serán atraídos al camino que mostramos.
La meditación real no puede enseñarse a otros, porque es un proceso de despertar, una transformación interna de ser a no ser, del yo al no yo. Sólo líneas guiadoras pueden ofrecerse a estudiantes que son serios y a los que se les alienta a hacer el trabajo ellos mismos. Semejantes líneas guiadoras están disponibles en abundancia en literatura teosófica, a partir de La Voz del Silencio y Luz en el Sendero, y seguidas por un número de otras enseñanzas.
En años recientes J. Krishnamurti ha hablado sobre la belleza y profundidad de la meditación en términos inspiradores que indican tanto lo que es meditación como lo que no es.
Los que están listos recibirán, otros pueden decir que la Sociedad Teosófica no tiene nada que ofrecer, ...pero eso no importa.
El tema de esta Convención es el Sendero
espiritual por el cual el ser humano puede trascenderse y entrar a una
dimensión superior superhumana. Debemos
darnos cuenta de que los tres Objetos tienen esto como trasfondo. La
Fraternidad Universal, con énfasis en la palabra ‘universal’, implica
desacon-dicionar la mente; el segundo Objeto nos urge a amar la verdad y
vivirla; y el tercer Objeto nos enseña a no estar satisfechos con las
apariencias, sino a descubrir lo desconocido en el universo y también en
nosotros mismos. El prejuicio en la
mente humana es la causa de todas las divisiones que resultan en guerra, pobreza
y explotación; y el engaño hace que la gente persiga falsos fines.
Por consiguiente es importante para el progreso que los hombres y las
mujeres pueden aprender cada vez más a desacondicionarse y hacer de la Verdad
el supremo objeto de sus vidas. Éste
es el significado de entrar en el Sendero.
El futuro de la Sociedad Teosófica puede depender de dar su estímulo en
esta dirección y ser un instrumento de transformación.
Consideremos breve-mente algunos puntos pertinentes.
Por todas partes en la Naturaleza hay movimiento
invisible transformando todas las cosas de acuerdo con el Plan del Universo.
La vida en cualquier forma implica que una energía desconocida está
trabajando, produciendo cambios en los niveles material, sicológico y
espiritual. Incluso las cosas así
llamadas inanimadas ¾minerales,
montañas y rocas¾ están cambiando, pero en general tan
lentamente que pasamos por alto el hecho. Pero
hay también muchos cambios a nivel síquico más sutil y en conciencia más
profunda que son ‘lentos’ de acuerdo con nuestra medición del tiempo e
imperceptibles para nuestros sentidos.
Los árboles asimilan energía de la luz solar, de la
tierra y del agua ellos absorben; esa energía toma forma, crece, florece y
produce fruto. Externamente, en
cualquier momento dado, no parece que esté sucediendo nada.
Pero dentro hay un proceso dinámico por medio del cual la energía
recibida se transmuta creativamente, de tal modo que quienes observan el árbol
con una mente y corazón abiertos participan en ese proceso creativo ¾experimentando
gozo, belleza y expansión interna en un sentimiento de unidad con el árbol.
Así la energía del sol y de la tierra ¾de hecho la energía universal¾ pasa a través de cada célula de la planta y
directamente a la conciencia del observador sensitivo, ligándolos a ambos en
unidad. La materia y la conciencia
se fusionan por este enlace de ser con ser, aunque el observador y el árbol, en
este caso, pertenecen a reinos diferentes.
Este curso natural de intercambio y expansión por medio de la unificación
se para en seres humanos que son incapaces de percibir un empuje continuo hacia
arriba en el movimiento dinámico de la vida.
Nosotros raramente nos damos cuenta de que un poder interno invisible está
transformando toda forma externa y proveyendo también una oportunidad para el
desenvolvimiento de la conciencia en otros hacia un nivel más alto.
Se ha dicho que hay un sendero de evolución que es
un florecimiento de alegría. Hay
un sendero de progreso más espontáneo y rápido que muchos otros.
Como sabemos, los niños son naturalmente alegres, y durante sus primeros
pocos años crecen a través del gozo puro de usar el cuerpo físico.
Más adelante, observando inocentemente y con asombro la vida circundante
¾el movimiento de un insecto o de una cometa¾ florecen más. El afecto y el amor también nutren sus almas.
Ellos conocen el secreto de ser felices sin motivo.
La naturaleza les enseña, como lo hacen todas las otras criaturas
inocentes, que vivir felizmente es un modo de crecer internamente.
La ausencia de alegría es un signo de conciencia contraída.
Todo el universo ¾el
vasto espacio, el sol y las estrellas, las diversas formas y colores, la
interacción de miríadas de cosas¾ son
fuentes siempre nuevas de alegría para la mente inocente y ayudan al proceso de
una transmutación interna del individuo. Desafortunadamente,
la gente en general está enfrascada en
búsquedas artificiales y propósitos ilusorios.
Por esto ignoran la existencia del sendero de espontaneidad y de alegría.
La felicidad está inherente en el alma de todos los
seres. Esto es obvio no sólo
cuando vemos jugar a los niños, sino en el canto de los pájaros, en el retozo
del pez, y en otras actividades y procesos naturales.
De acuerdo con el pensamiento Indio, Sat o Existencia es Ãnanda
o Felicidad Suprema. Antes de que
los niños sean metidos en el molde de preocupación mundana y mientras están aún
benditos por la virtud de no conocer, son felices, porque es natural ser feliz.
Cuando Annie Besant preguntó, ‘¿Hay alguien que sea feliz y quiera
ser infeliz?’, señalaba a este hecho. Cuando
la mente es incondicionada y el corazón puro, la felicidad fluye de dentro ¾en
efecto, está lista a inundar nuestro ser como también a todo el mundo, porque
la vida o existencia es gozo. Pero
nuestros pensamientos apegados a la tierra y nuestros hábitos artificiales
bloquean el camino, más sólo por una pocas encarnaciones ¾aunque
esto pueda parecer largo desde nuestro punto de vista¾
porque la energía de la Vida es irresistible y nos arrebatará en su curso.
El Sendero espiritual no es asunto de ir a alguna
parte o llegar a una meta preconcebida. La
palabra ‘sendero’ puede llevar a la mente a un viaje, como los viajes que se
hacen en el nivel físico, y tenemos que recordar que estamos usando una metáfora.
El sendero es el fluir de lo que está inherente en nuestro ser, es
decir, felicidad, amor, paz, sabiduría y otros valores eternos.
Por eso la antigua enseñanza de que cada ser viviente es un cáliz
sagrado o Santo Grial para recibir y derramar a borbotones inagotable energía
espiritual.
Todos los profundos anhelos del ser humano reflejan
lo que está en su naturaleza espiritual o verdadera. No sólo es felicidad inherente y natural para nuestro ser,
también tenemos una profunda necesidad de mutuas relaciones de armonía y
afecto. Ahora se sabe que las
plantas prosperan cuando son cuidadas amorosamente.
Experimentos muestran que
las vibraciones de los animales cambian cuando reciben afecto, y existen
innumerables pruebas de su deseo de dar afecto, incluso a diferentes dueños
humanos. Todas las criaturas se
complacen en el amor y se desarrollan saludable y rápidamente cuando están en
una atmósfera de afecto y armonía, porque el amor, como la felicidad, es una
parte inherente de la vida y del ser.
No podemos desarrollar el tema en detalle aquí, pero
todos podemos considerar y descubrir que las necesidades del alma reflejan las
cualidades inherentes del principio de Vida, sin el cual todos cesaríamos de
existir. Existe, por ejemplo, el
profundo deseo de seguridad, no sólo seguridad física sino el bienestar de una
conciencia libre de temor. ¿Dónde
puede encontrarse? No en poder o
posesiones, pues no hay seguridad en la dependencia.
La cosa de la cual dependemos puede cambiar, desaparecer o negarse a
cooperar, y el sentido de seguridad se frustra. La paz interior existe sólo cuando no hay ninguna
dependencia en algo externo para sentirse internamente saludable y bien.
Debemos recordar que la seguridad real está en descubrir el campo de
nuestro propio ser, que es universal, Vida inmortal, la fuente y soporte de
nuestra propia vida. Podemos decir
que los atributos del ser puro, tales como felicidad, amor y un absoluto sentido
de seguridad y paz, son como semillas que están enterradas en el suelo de
nuestra conciencia. Lentamente
brotan y crecen, y en cierta etapa el ser humano se da cuenta de que así es
como la corriente oculta de todas las vidas está fluyendo y que debemos
conformar nuestras vidas de tal modo que las cualidades latentes de nuestra
verdadera naturaleza se desarrollen.
Un jardinero no puede hacer crecer una planta,
pero puede ayudar a crear condiciones que faciliten el crecimiento.
No tenemos que hacer nada para que nos desarrollemos espiritualmente.
Sólo podemos hacer esto más fácil para que las cualidades divinas que
ya están en lo profundo de nuestro ser se manifiesten en todo su esplendor.
Esto es lo que significa autocultura.
Desde los antiguos tiempos de la Vedãnta hasta las recientes
declaraciones de Krishnamurti, el sabio ha dicho que no hay nada para alcanzar
en el sendero, pero sí mucho para renunciar. Como
señala Luz en el Sendero, la ambición no tiene ningún papel en el
desarrollo espiritual, debe acabar completamente. El sendero debe ser hollado sin esfuerzo, sin el yo y sin
conceptos acerca de la meta. La
vida nos enseña a dónde ir ¾a
profundizar siempre, a expandir siempre alegría, belleza, amor, paz, y a estar
siempre despiertos. ¿Cómo
facilitar esto cuando sabemos que es así?
Caminando todo el tiempo en esa dirección.
Ésta es la vida ética en la cual debe establecerse firmemente el
desarrollo espiritual.
En la vida diaria, cuerpo, mente y palabra deben
comenzar expresando los valores inherentes en la vida universal, que demandan
grande vigilancia. Así como un
buen jardinero remueve la maleza con cuidado, deben ser eliminados
cuidadosamente los impedimentos para la manifestación de esos valores ¾lo cual es renunciación, no logro.
Es evidente que la felicidad no puede existir
conjuntamente con la frustración, el amor con el odio, la paz con la ambición,
o la verdad y la luz espiritual sin un despertar de conciencia.
El terreno en el cual ambición y frustración, odio e inseguridad se
plantan y se desarrollan cuandoquiera que hay momentos oportunos, es el terreno
del egoísmo.
No somos verdaderamente inegoístas cuando estamos
satisfechos de ser definitivamente lindas personas, no camorristas, listos a
hacer algunos pequeños sacrificios por el bien de otros.
El egoísmo existe en muchas formas y condiciones, indicadas por muchas
palabras que comienzan indicando el ego ¾auto-importancia, auto-compasión, auto-interés,
auto-afirmación, auto-presunción, etc. Ansiedad, prejuicio, excesiva importancia por la salud,
seguridad y posesiones de uno, actitud controversial, esfuerzos por parecer
inteligente ¾estos y muchos otros hábitos sicológicos son
exhibiciones de auto-voluntad y auto-preocupación, un despliegue de las maneras
separativas del yo. Más adelante,
como dice A los Pies del Maestro: “Si por completo has olvidado al yo
personal, no es posible que te preocupe cuándo quedará libre ese yo, ni qué
clase de cielo obtendrá.” El
llamado Sendero es este trabajo de remover la variedad de malezas enraizadas en
el yo.
La verdadera espina teosófica y el modo teosófico
de hacer cualquier cosa ¾dar
conferencias o argüir, reunirse con personas o tratar asuntos mundanos¾
es poner el yo en segundo plano y dejarlo morir.
Entonces habrá lugar para que las cualidades divinas de nuestro
verdadero ser, del cual hemos estado hablando, broten y florezcan, y nuestra
aceptación de los Objetos de la Sociedad tenga real significado.
La Sociedad Teosófica puede ser dinamizada por nuestra comprensión de
la importancia del Sendero en este sentido y por nuestro vivir la vida
apropiada, porque el mejor y más ilustre entre nuestros miembros que vive la
vida, trabajará permitiendo que se manifieste la vasta energía del principio
mismo de la Vida. De otra manera
estamos cayendo en rutinas, y no hay ningún cambio perceptible en nuestras
vidas para entusiasmar e inspirar a otros.
Comencemos entonces a remover las malezas de nuestra
psique y conciencia, y permitamos que la luz interna brille sin impedimentos.
Preparémonos y entre-mos al Sendero de pureza y santidad.
a
VIVIR
CON ATENCIÓN
Radha
Burnier, reimpreso de ‘Selección Teosófica’ de julio 1985
El conocimiento tiene que ser asimilado, como sucede con la comida, y cuanto más completamente se asimile mejor es el resultado. El alimento nutritivo, asimilado apropiadamente, se convierte en parte del torrente sanguíneo y es fuente de vitalidad y buena salud. El tipo de acción de que el cuerpo es capaz depende de la asimilación y la calidad del alimento. Fuerza, agilidad, flexibilidad, energía, etc., son signos de buena salud.
El tipo de acción mental de que una persona es capaz, también depende de lo que ella asimila dentro de sí. El conocimiento no es sino cuestión de simple memoria y es superficial, entonces la acción resulta contradictoria. Tensión, irritación, frustración, aislamiento y muchas otras cosas negativas, son síntomas de que la mente está en mala condición.
Vale la pena considerar si lo que generalmente se llama aprender es en verdad un proceso de asimilación. Se usa ese verbo muy a la ligera; una buena memoria y agudeza en el uso de palabras, puede aparecer como aprender, pero no lo es.
Para que el verdadero aprender tenga lugar, se necesita gran atención. Hasta aprender a usar una máquina de escribir exige al comienzo gran atención. Con golpear las teclas al azar como lo haría un mono, no es posible aprender mecanografía. ¿Una vez que se ha aprendido, qué sucede? Se vuelve posible hacer el mismo trabajo mecánicamente, sin atención, como un reflejo. Así pues, primero viene el aprender y luego la acción refleja. En la acción automática no hay atención o conciencia. En la vida diaria la mayoría de la gente obra por hábito, y por lo tanto no hay aprendizaje.
Pero cuando vivir es un arte, la posición es muy diferente. Arte implica no quedar preso en la acción mecánica. Un bailarín debe prestar muchísima atención a que el cuerpo funcione de cierto modo. Cuando las lecciones se han aprendido bien, el cuerpo se mueve solo. Pero si el bailarín dejara que prevaleciera el automatismo, no habría arte en la danza.
Hay todo un mundo de diferencia entre una tarea perfecta pero automática, y otra artística. Tiene que haber conciencia continua a fin de poner en movimiento aquella excelsitud indefinible que es arte. Es esencial prestar atención constante a todo lo que sucede, afuera tanto como adentro, para que haya asimilación de lo que es bueno y acceso a lo verdadero.
Probablemente muy pocas personas se dan cuenta de lo
que implica ser parte del mundo; otras están tan envueltas y perdidas en el
mundo que, como una persona que se ahoga, no son conscientes de qué está
sucediendo. En tiempos antiguos
comparaban la vida mundana a girar alrededor de una rueda.
Se decía que el que nace príncipe puede llegar a ser un esclavo, y uno
que es un subordinado puede elevarse a una elevada posición.
Como hormigas que se agarran a una rueda, todo el mundo sube y baja
sacudiéndose. Nadie puede estar
seguro de que ‘la felicidad’ de hoy existirá mañana.
Así la rueda de samsãra es un símbolo de la extrema
incertidumbre en la cual vivimos en este mundo de constante cambio, en donde
nadie está exento de perder las cosas que posee, goza o espera.
Otro símbolo usado es el océano de vida (bhava-sãgara).
Se dice que está lleno de peligros, agitado por tormentas, habitado por
tiburones y otras criaturas voraces. La
condición mundana es comparable a luchar en este océano.
Incluso los que están de acuerdo teóricamente con lo que señalan estas
imágenes raramente toman de corazón la necesidad de un cambio, y siguen
viviendo con las enormes incertidumbres y peligros como si no existieran. El peligro no es sólo de perder posesiones materiales,
estatus o respetabilidad; el peligro más grande es ser arrastrado
impotentemente dentro de las corrientes de este ‘océano de vida’,
funcionando mecánicamente, inconsciente de lo que está pasando, y perdiendo
los valores propios moral y espiritualmente.
Una tercera descripción de la vida mundana es
sugerida por las palabras bhava-roga: un grave mal.
Así como una enfermedad debilita cada célula del cuerpo y lo hace
insano, produciendo finalmente decaimiento y muerte, ser del mundo es una
aflicción sicológica, constituida de ilusiones y distorsiones mentales, y que
lleva a una desintegración moral y espiritual.
Cuando se vive en medio de constante incertidumbre, una cosa es casi
segura ¾que
el vaivén de los opuestos, esperanzas y temores, resultará en agitación
mental y perdida de paz. Ésta es
la experiencia, en menor o mayor grado, de casi todos en las variadas
situaciones del mundo. La esperanza
de encumbrarse en la vida, de ganar afecto, de llegar a ser alguien y así
sucesivamente, está acompañada del temor de fracasar y perder.
Además de los opuestos básicos de temor y esperanza surgen otras
dualidades, como indica el Bhagavadgitã.
El cumplimiento de la esperanza conduce al júbilo y al sentido de
victoria; el no cumplimiento a la depresión y a la frustración.
Sicológicamente la mente se revuelve entre la exasperación y el goce,
permaneciendo perpleja o ignorante acerca de los valores y el propósito de la
vida.
Se buscan muchos modos para escapar el problema de
subidas y bajadas, de esperanzas y temores.
Una forma de escape es la búsqueda de placer, tan común en estos días ¾buscando nuevas cosas para comer, nuevas modas
en la ropa, o yendo de aquí para allá. Estas
actividades no son necesariamente malas, siempre que no haya ninguna crueldad o
indiferencia hacia las necesidades de otros, pero tal escape deja a la mente con
su problema básico de inseguridad y confusión sin resolver.
Todas las formas de escape son una distracción de la necesidad de
reflexionar sobre la vida y su significado, tal como la excitación compensa la
inseguridad, pero sólo brevemente.
Otra forma de escape es cerrarse al mundo y sus
acciones, diciendo: ‘no quiero participar en este juego.’
Entonces la vida queda encerrada y absorbida en los pequeños asuntos de
la familia, de la comunidad, o incluso de la nación.
Cuántas personas hay en este tiempo de violencia y enormes
incertidumbres que están tan preocupa-das con sus propios asuntos que viven
completamente ausentes de todo lo demás. Si
no fuera así, la mayoría del mundo se levantaría para protestar contra la
fabricación de armamento y pedir su fin, y contra las otras serias calamidades
del mundo moderno producidas por el hombre.
Hay mucha comodidad en el ensimismamiento y la conformidad, y así la
mayoría de la gente hace lo que los demás hacen y esperan lo mejor.
El vivir imitativo es parte del espíritu mundano.
Cualquier curso que la gente adopte, con el tiempo
produce cansancio. Mucha gente
mayor ha experimentado esto, no simplemente porque es difícil arreglárselas
con un cuerpo envejecido, sino por sentir una suerte diferente de fatigas. Todas
las experiencias mundanas son repetitivas y, por consiguiente, después de un
tiempo, aburridas, trilladas e incluso intolerables. De aquí que en toda época y civilización algunos hombres y
mujeres se han retirado a un monte o a un convento para vivir en soledad, oración
y contempla-ción. Pero allí,
también, a juzgar por los hechos publicados, la misma clase de emociones,
pensamientos y reacciones están en juego como en el mundo externo.
Hay celos por pequeñas cuestiones, tales como conseguir la atención de
la Abadesa, pesares y búsqueda de poder.
Una vida físicamente aislada no puede ser muy
diferente de la que está en el mundo cuando la misma suerte de mente está
operando en ambas. Sin embargo la
mayoría de las religiones dicen que usted no puede vivir en el mundo sin ser
atrapado en las corrientes mundanas de pensamiento y comportamiento, y
permanecer puro internamente. La
presencia humana con la mente auto-centrada está en todas partes.
Aun el Monte Everest está lleno de basura y lugares remotos no están
libres de ruido. No es tan fácil
retirarse del mundo lleno de tensión o ser parte de él.
Un cuerpo enfermo está puesto bajo tensión; de manera similar una mente
malsana, con temores, esperanzas e incertidumbres, experimenta tensión, y esa
tensión existe en un alto nivel en el mundo moderno, con su filosofía
competitiva y promotora del yo. Por
esto muchas personas están estudiando Buddhismo, Zen, Vedãnta, y asistiendo a
conferencias y a templos para evadirse de ella.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
El Pontífice de Srngeri, un culto monje, dice: ‘La gente cree que es
necesario ir a la selva para hacer tapas, pero tapas puede
practicarse en dondequiera que uno esté.’ (Tapas significa
literalmente ‘quemar’ todos los elementos producidos por mundanalidad e
impureza). Para resumir su consejo,
tapas corporal incluye ser recto, inofensivo y casto. Tapas verbal es aprender a hablar con palabras que son
rectas, no lesivas, sino agradables y provechosas; palabras que conducen al
conocimiento propio. Y tapas
mental significa ser sereno, con sentimientos puros y mente refrenada,
conducente al silencio.
Consideremos brevemente lo que es no ser de este
mundo. No en un sentido físico
naturalmente, sino libre y con el comando de la vida propia y su curso, no
arrastrado por actitudes adoptadas, valores y creencias externas o compulsión
interna. En el Yoga-vãsishtha
y en la Biblia encontramos el consejo dado por Vasishtha y por Jesús
respectivamente de volvernos como niños. Un
niño es feliz por naturaleza. Aun
un niño enfermo se las arregla para ser feliz en cuanto tiene la oportunidad.
Los niños no luchan con el mundo, empeñados en actividades adquisitivas
o en la exaltación del yo. Son
ellos mismos simplemente. Por
contraste, la esencia de la mundanalidad se expresa en el adulto en actitudes de
lucha y confrontación conscientes o inconscien-tes.
A los Pies del Maestro dice que no debemos tratar de aparecer
inteligentes, ¿pero por qué debemos aparecer inteligentes en alguna manera? ¿Por qué toda esta lucha?
¿Es posible actuar y vivir, hacer lo que es digno, útil y bueno, sin
necesitar sicológicamente de luchar por eso?
Porque luchar es un hábito del yo, cuando la gente
desea no ser parte del mundo y aspira a conducir la vida espiritual, la mente
continúa estando ansiosa de tener la atención o la gracia del gurú, de
obtener la iluminación rápidamente, o encontrar el mejor método de superar
sus defectos. Así no hay paz.
‘No os dejéis engañar fácilmente por vuestro corazón’, dice Luz
en el Sendero. Es fácil ser
mundano, mientras se imagina uno que es espiritual.
Por otro lado, aprendiendo a ser conscientes de que el yo egoísta se
alimenta en la lucha y en la confrontación con personas, ideas, circunstancias,
y sus propios defectos, la tensión se echa de sí y hay calma.
Vivir sanamente, ser naturales y felices como niños,
significa no demandar, no luchar, sino permanecer tranquilos y calmados con lo
que sea. El Taoísmo enseña la
no-resistencia, lo cual implica profundo contentamiento interno de la mente, en
armonía con tierra y cielo. ¿No
se refiere también a esto el Bhagavadgitã cuando nos aconseja actuar
‘estableciéndonos en el yoga’? Yoga
es realizar plenamente la armonía de tierra y cielo de los cuales somos parte.
Cuando no hay ningún sentimiento de lucha (a lo cual los antiguos
llamaron sama o tranquilidad) en cuanto hacemos o pensamos, hay un cambio
notable en todas nuestras relaciones y en nuestro mismo ser.
Muchas personas brillantes, diestras, educadas, están
ofreciendo diversas soluciones a los inmensos problemas que existen en la
peculiar época presente, pero la cura es a menudo peor que la enfermedad.
El uso de muchos químicos producidos por el hombre nos presenta un
ejemplo. Se creyó que nos llevarían
a una sociedad libre de enfermedades, pero sólo han creado nuevos problemas.
¿Quién sabe qué resultará de las manipulaciones genéticas?
Somos incapaces de poner fin a
los tremendos conflictos en el mundo, o de erradicar la pobreza que priva a la
gente no sólo de comida sino de oportunidades para crecer.
¿Es porque somos víctimas de confusión y tensión basadas en el yo que
es esencialmente mundano, que proyecta ilusiones de mentes perturbadas y por
consiguiente sin claridad? Obviamente,
sólo la mente tranquila posee claridad; la mente agitada no.
Pero cree en sus propias capacidades y destrezas, y presume que su
confusión puede ser disipada de repente cuando vuelve a un tema familiar.
Pero eso no sucede, porque sus percepciones no son ni completas ni sanas.
¿Cómo podemos producir una profunda tranquilidad
y sentido de armonía interna, que sólo pueden asegurar
acción benéfica? Tranquilidad
y acción pueden aparecer como contradicciones, pero no lo son.
La ‘inacción en la acción, y la acción en la inacción’, de la
cual habla el Bhagavadgitã, es acción de una mente profunda y clara.
Todo lo demás es actividad inquieta e infructuosa.
Puede ser vital para el mundo y para los individuos aprender a actuar a
partir de un estado interno tranquilo, claro, inactivo, y no a través de una
mente luchadora. A menos que
ahondemos en esto y nos liberemos de ser llevados forzosamente hacia adelante
por la corriente de la mundanalidad, el dolor no puede cesar.
Por consiguiente debemos parar para darnos cuenta de cómo estamos funcionando ¾no qué estamos haciendo, y cómo encontrar solución a los problemas, sino cómo estamos funcionando. Tal vez aun una pequeña acción hecha en el recto estado de mente hace mucho mayor bien que muchas cosas hechas por lucha egocéntrica. En el océano, cuando corre un fuerte viento, al principio hay pequeñas ondulaciones; pero en la medida que el viento arrecia las ondulaciones se hacen más fuertes y más amplias; entonces se convierten en enormes olas y rompientes. Incluso firmes barcos de vela del pasado no podían resistir tales olas. Todos nosotros luchamos en pequeños modos, debido a mezquinas ambiciones y a necesidades imaginarias. En el campo sicológico, como en el océano, hay un proceso acumulativo, como vemos cuando sucede algo en una multitud. Unas pocas personas comienzan a pelear y entonces el pánico de todo el mundo resulta en una estampida. El mundo entero es así. Nuestras pequeñas contiendas crecen y se agrandan en grandes contiendas y guerras. Personas como Krishnaji y el Dalai Lama dicen: ‘¡Tu eres responsable por el mundo entero! Cuando no vivimos en serenidad y paz, creamos guerras.
Estar encarnado en el mundo no es de importancia,
siempre que haya armonía y tranquilidad interna. Los Buddhas nacen en el mundo cuando hay degeneración, pero
ellos no cesan de ser Buddhas. No
son nunca del mundo, son libres y no producen karma, puesto que son
incorporaciones de paz. Karma no es
simplemente acción física, comprende la clase de energía que ponemos en acción
externa. La energía de los Buddhas
es amor y paz, mientras que la energía que la gente genera ordinariamente es
egoísta en menor o mayor grado, y es por tanto la causa de violencia. Para la paz que ha de venir al mundo sufriente, dentro de
nosotros no debe haber ni lucha ni las ilusiones de inseguridad y ambición.
Cuando nuestras ilusiones terminen, seremos heraldos de paz.
a
Probablemente muy pocas personas se dan cuenta de lo
que implica ser parte del mundo; otras están tan envueltas y perdidas en el
mundo que, como una persona que se ahoga, no son conscientes de qué está
sucediendo. En tiempos antiguos
comparaban la vida mundana a girar alrededor de una rueda.
Se decía que el que nace príncipe puede llegar a ser un esclavo, y uno
que es un subordinado puede elevarse a una elevada posición.
Como hormigas que se agarran a una rueda, todo el mundo sube y baja
sacudiéndose. Nadie puede estar
seguro de que ‘la felicidad’ de hoy existirá mañana.
Así la rueda de samsãra es un símbolo de la extrema
incertidumbre en la cual vivimos en este mundo de constante cambio, en donde
nadie está exento de perder las cosas que posee, goza o espera.
Otro símbolo usado es el océano de vida (bhava-sãgara).
Se dice que está lleno de peligros, agitado por tormentas, habitado por
tiburones y otras criaturas voraces. La
condición mundana es comparable a luchar en este océano.
Incluso los que están de acuerdo teóricamente con lo que señalan estas
imágenes raramente toman de corazón la necesidad de un cambio, y siguen
viviendo con las enormes incertidumbres y peligros como si no existieran. El peligro no es sólo de perder posesiones materiales,
estatus o respetabilidad; el peligro más grande es ser arrastrado
impotentemente dentro de las corrientes de este ‘océano de vida’,
funcionando mecánicamente, inconsciente de lo que está pasando, y perdiendo
los valores propios moral y espiritualmente.
Una tercera descripción de la vida mundana es
sugerida por las palabras bhava-roga: un grave mal.
Así como una enfermedad debilita cada célula del cuerpo y lo hace
insano, produciendo finalmente decaimiento y muerte, ser del mundo es una
aflicción sicológica, constituida de ilusiones y distorsiones mentales, y que
lleva a una desintegración moral y espiritual.
Cuando se vive en medio de constante incertidumbre, una cosa es casi
segura ¾que
el vaivén de los opuestos, esperanzas y temores, resultará en agitación
mental y perdida de paz. Ésta es
la experiencia, en menor o mayor grado, de casi todos en las variadas
situaciones del mundo. La esperanza
de encumbrarse en la vida, de ganar afecto, de llegar a ser alguien y así
sucesivamente, está acompañada del temor de fracasar y perder.
Además de los opuestos básicos de temor y esperanza surgen otras
dualidades, como indica el Bhagavadgitã.
El cumplimiento de la esperanza conduce al júbilo y al sentido de
victoria; el no cumplimiento a la depresión y a la frustración.
Sicológicamente la mente se revuelve entre la exasperación y el goce,
permaneciendo perpleja o ignorante acerca de los valores y el propósito de la
vida.
Se buscan muchos modos para escapar el problema de
subidas y bajadas, de esperanzas y temores.
Una forma de escape es la búsqueda de placer, tan común en estos días ¾buscando nuevas cosas para comer, nuevas modas
en la ropa, o yendo de aquí para allá. Estas
actividades no son necesariamente malas, siempre que no haya ninguna crueldad o
indiferencia hacia las necesidades de otros, pero tal escape deja a la mente con
su problema básico de inseguridad y confusión sin resolver.
Todas las formas de escape son una distracción de la necesidad de
reflexionar sobre la vida y su significado, tal como la excitación compensa la
inseguridad, pero sólo brevemente.
Otra forma de escape es cerrarse al mundo y sus
acciones, diciendo: ‘no quiero participar en este juego.’
Entonces la vida queda encerrada y absorbida en los pequeños asuntos de
la familia, de la comunidad, o incluso de la nación.
Cuántas personas hay en este tiempo de violencia y enormes
incertidumbres que están tan preocupa-das con sus propios asuntos que viven
completamente ausentes de todo lo demás. Si
no fuera así, la mayoría del mundo se levantaría para protestar contra la
fabricación de armamento y pedir su fin, y contra las otras serias calamidades
del mundo moderno producidas por el hombre.
Hay mucha comodidad en el ensimismamiento y la conformidad, y así la
mayoría de la gente hace lo que los demás hacen y esperan lo mejor.
El vivir imitativo es parte del espíritu mundano.
Cualquier curso que la gente adopte, con el tiempo
produce cansancio. Mucha gente
mayor ha experimentado esto, no simplemente porque es difícil arreglárselas
con un cuerpo envejecido, sino por sentir una suerte diferente de fatigas. Todas
las experiencias mundanas son repetitivas y, por consiguiente, después de un
tiempo, aburridas, trilladas e incluso intolerables. De aquí que en toda época y civilización algunos hombres y
mujeres se han retirado a un monte o a un convento para vivir en soledad, oración
y contempla-ción. Pero allí,
también, a juzgar por los hechos publicados, la misma clase de emociones,
pensamientos y reacciones están en juego como en el mundo externo. Hay celos por pequeñas cuestiones, tales como conseguir la
atención de la Abadesa, pesares y búsqueda de poder.
Una vida físicamente aislada no puede ser muy
diferente de la que está en el mundo cuando la misma suerte de mente está
operando en ambas. Sin embargo la
mayoría de las religiones dicen que usted no puede vivir en el mundo sin ser
atrapado en las corrientes mundanas de pensamiento y comportamiento, y
permanecer puro internamente. La
presencia humana con la mente auto-centrada está en todas partes.
Aun el Monte Everest está lleno de basura y lugares remotos no están
libres de ruido. No es tan fácil
retirarse del mundo lleno de tensión o ser parte de él.
Un cuerpo enfermo está puesto bajo tensión; de manera similar una mente
malsana, con temores, esperanzas e incertidumbres, experimenta tensión, y esa
tensión existe en un alto nivel en el mundo moderno, con su filosofía
competitiva y promotora del yo. Por
esto muchas personas están estudiando Buddhismo, Zen, Vedãnta, y asistiendo a
conferencias y a templos para evadirse de ella.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
El Pontífice de Srngeri, un culto monje, dice: ‘La gente cree que es
necesario ir a la selva para hacer tapas, pero tapas puede
practicarse en dondequiera que uno esté.’ (Tapas significa
literalmente ‘quemar’ todos los elementos producidos por mundanalidad e
impureza). Para resumir su consejo,
tapas corporal incluye ser recto, inofensivo y casto. Tapas verbal es aprender a hablar con palabras que son
rectas, no lesivas, sino agradables y provechosas; palabras que conducen al
conocimiento propio. Y tapas
mental significa ser sereno, con sentimientos puros y mente refrenada,
conducente al silencio.
Consideremos brevemente lo que es no ser de este
mundo. No en un sentido físico
naturalmente, sino libre y con el comando de la vida propia y su curso, no
arrastrado por actitudes adoptadas, valores y creencias externas o compulsión
interna. En el Yoga-vãsishtha
y en la Biblia encontramos el consejo dado por Vasishtha y por Jesús
respectivamente de volvernos como niños. Un
niño es feliz por naturaleza. Aun
un niño enfermo se las arregla para ser feliz en cuanto tiene la oportunidad.
Los niños no luchan con el mundo, empeñados en actividades adquisitivas
o en la exaltación del yo. Son
ellos mismos simplemente. Por
contraste, la esencia de la mundanalidad se expresa en el adulto en actitudes de
lucha y confrontación conscientes o inconscien-tes.
A los Pies del Maestro dice que no debemos tratar de aparecer
inteligentes, ¿pero por qué debemos aparecer inteligentes en alguna manera? ¿Por qué toda esta lucha?
¿Es posible actuar y vivir, hacer lo que es digno, útil y bueno, sin
necesitar sicológicamente de luchar por eso?
Porque luchar es un hábito del yo, cuando la gente
desea no ser parte del mundo y aspira a conducir la vida espiritual, la mente
continúa estando ansiosa de tener la atención o la gracia del gurú, de
obtener la iluminación rápidamente, o encontrar el mejor método de superar
sus defectos. Así no hay paz.
‘No os dejéis engañar fácilmente por vuestro corazón’, dice Luz
en el Sendero. Es fácil ser
mundano, mientras se imagina uno que es espiritual.
Por otro lado, aprendiendo a ser conscientes de que el yo egoísta se
alimenta en la lucha y en la confrontación con personas, ideas, circunstancias,
y sus propios defectos, la tensión se echa de sí y hay calma.
Vivir sanamente, ser naturales y felices como niños,
significa no demandar, no luchar, sino permanecer tranquilos y calmados con lo
que sea. El Taoísmo enseña la
no-resistencia, lo cual implica profundo contentamiento interno de la mente, en
armonía con tierra y cielo. ¿No
se refiere también a esto el Bhagavadgitã cuando nos aconseja actuar
‘estableciéndonos en el yoga’? Yoga
es realizar plenamente la armonía de tierra y cielo de los cuales somos parte.
Cuando no hay ningún sentimiento de lucha (a lo cual los antiguos
llamaron sama o tranquilidad) en cuanto hacemos o pensamos, hay un cambio
notable en todas nuestras relaciones y en nuestro mismo ser.
Muchas personas brillantes, diestras, educadas, están
ofreciendo diversas soluciones a los inmensos problemas que existen en la
peculiar época presente, pero la cura es a menudo peor que la enfermedad.
El uso de muchos químicos producidos por el hombre nos presenta un
ejemplo. Se creyó que nos llevarían
a una sociedad libre de enfermedades, pero sólo han creado nuevos problemas.
¿Quién sabe qué resultará de las manipulaciones genéticas?
Somos incapaces de poner fin a
los tremendos conflictos en el mundo, o de erradicar la pobreza que priva a la
gente no sólo de comida sino de oportunidades para crecer.
¿Es porque somos víctimas de confusión y tensión basadas en el yo que
es esencialmente mundano, que proyecta ilusiones de mentes perturbadas y por
consiguiente sin claridad? Obviamente,
sólo la mente tranquila posee claridad; la mente agitada no.
Pero cree en sus propias capacidades y destrezas, y presume que su
confusión puede ser disipada de repente cuando vuelve a un tema familiar.
Pero eso no sucede, porque sus percepciones no son ni completas ni sanas.
¿Cómo podemos producir una profunda tranquilidad
y sentido de armonía interna, que sólo pueden asegurar
acción benéfica? Tranquilidad
y acción pueden aparecer como contradicciones, pero no lo son.
La ‘inacción en la acción, y la acción en la inacción’, de la
cual habla el Bhagavadgitã, es acción de una mente profunda y clara.
Todo lo demás es actividad inquieta e infructuosa.
Puede ser vital para el mundo y para los individuos aprender a actuar a
partir de un estado interno tranquilo, claro, inactivo, y no a través de una
mente luchadora. A menos que
ahondemos en esto y nos liberemos de ser llevados forzosamente hacia adelante
por la corriente de la mundanalidad, el dolor no puede cesar.
Por consiguiente debemos parar para darnos cuenta de cómo estamos funcionando ¾no qué estamos haciendo, y cómo encontrar solución a los problemas, sino cómo estamos funcionando. Tal vez aun una pequeña acción hecha en el recto estado de mente hace mucho mayor bien que muchas cosas hechas por lucha egocéntrica. En el océano, cuando corre un fuerte viento, al principio hay pequeñas ondulaciones; pero en la medida que el viento arrecia las ondulaciones se hacen más fuertes y más amplias; entonces se convierten en enormes olas y rompientes. Incluso firmes barcos de vela del pasado no podían resistir tales olas. Todos nosotros luchamos en pequeños modos, debido a mezquinas ambiciones y a necesidades imaginarias. En el campo sicológico, como en el océano, hay un proceso acumulativo, como vemos cuando sucede algo en una multitud. Unas pocas personas comienzan a pelear y entonces el pánico de todo el mundo resulta en una estampida. El mundo entero es así. Nuestras pequeñas contiendas crecen y se agrandan en grandes contiendas y guerras. Personas como Krishnaji y el Dalai Lama dicen: ‘¡Tu eres responsable por el mundo entero! Cuando no vivimos en serenidad y paz, creamos guerras.
Estar encarnado en el mundo no es de importancia, siempre que haya armonía y tranquilidad interna. Los Buddhas nacen en el mundo cuando hay degeneración, pero ellos no cesan de ser Buddhas. No son nunca del mundo, son libres y no producen karma, puesto que son incorporaciones de paz. Karma no es simplemente acción física, comprende la clase de energía que ponemos en acción externa. La energía de los Buddhas es amor y paz, mientras que la energía que la gente genera ordinariamente es egoísta en menor o mayor grado, y es por tanto la causa de violencia. Para la paz que ha de venir al mundo sufriente, dentro de nosotros no debe haber ni lucha ni las ilusiones de inseguridad y ambición. Cuando nuestras ilusiones terminen, seremos heraldos de paz. a
EL
RESBALADIZO CAMINO HACIA LA DEGENERACIÓN
Radha Burnier, ‘The Theosophist’, marzo de 2002
Las civilizaciones se elevan y caen en constante sucesión, y estudios muestran que cuando un pueblo goza de opulencia y se hace adicto al lujo, comienza la decadencia en la vida de la nación. El Imperio Romano es un ejemplo de cómo un régimen bien establecido puede derrumbarse a partir de las debilidades mentales producidas por demasiado éxito y auto-complacencia. La situación fue similar en India cuando los europeos, especialmente los británicos, penetraron en el país, al principio comercialmente, pero más tarde con la mirada en la hegemonía política. Los Nawabs y los monarcas en el poder se habían hundido en un estado deprimente de lasitud y debilidad que los convirtió en víctimas fáciles de los enérgicos extranjeros. Esto ha sido retratado poderosamente en una de las películas de Satyajit Ray, en donde el soberano de Oudh se ve empeñado compulsivamente en una partida de ajedrez mientras las fuerzas enemigas estaban avanzando rápidamente. Si no era el ajedrez, eran el alcohol, las mujeres, los festines o alguna otra forma de complacencia o adicción que los hundió.
En el mundo de hoy, un inmenso número de personas ¾de hecho, la mayoría de los que tienen los recursos para hacerlo¾ viven sólo para deleitarse en diferentes formas de placer y confort. En el mundo en desarrollo, en donde el estándar de vida hasta el momento está muy lejos del de las regiones ricas, los implacables programas en los medios publicitarios hipnotizan a los espectadores, y son una pista para el misterio de la enorme seducción que subyuga la mente cuando ve lujos y placeres por todas partes. Pocos se dan cuenta de que esta clase de tentación y estímulo sensual pronto se tornará en una pasión absorbente por gratificación material y terminará en la descomposición de la estructura de la sociedad. El deseo de comodidades físicas y mentales crea un hechizo malévolo sobre la mente, esclavizándola y deslumbrándola. Lo recto y lo malo no vuelven a importar. Lo único que importa es la satisfacción momentánea del deseo.
La insensibilidad y la miopía de mentes humanas ingeniosas se demuestra por las invenciones y proyectos que se presentan como logros espectaculares de la ‘progresista’ era moderna. Una de estas nuevas ideas sensacionales es la creación de bebés diseñados. Aunque muchos problemas espinosos rodean este proyectado prodigio, a algunos científicos que buscan celebridad les gustaría presionar para seguir adelante sin dudas acerca de su propia sabiduría y capacidad para ver las futuras consecuencias de interferir con la Naturaleza en tal medida. Se nos ha dicho que el feto crecerá en un ambiente creado por el hombre, si el proyecto se llega a realizar. Surge entonces la pregunta de qué clase de humanos se crearán cuando al tierno receptáculo en el cual se infundirá el alma no se le permita el continuo intercambio normal, física e internamente, con la madre, bañándose no sólo en el fluido amniótico sino en su amor. Muchos estudios prueban claramente la conexión entre la ausencia de amor y seguridad en la infancia y en la niñez y las distorsiones en el carácter, e incluso terribles rasgos criminales que se presentan en la vida adulta. La doctora María Montessori en su apreciable librito Paz y Educación explica claramente la importancia vital de levantar a los niños en el recto ambiente y atmósfera para tener un mundo en paz. Ella señala que las agresiones se desarrollan inconscien-temente en el niño desde los primeros comienzos cuando falta una atmósfera de amor, libertad y comprensión en su educación y crianza. Propuestas tales como fabricar niños a la orden surgen de una preocupación enfermiza con ventajas materiales e indiferencia por los valores que sólo hacen a la sociedad humana digna del epíteto de ‘humana’.
Atroces crueldades se disfrazan en estos días como actos filantrópicos. Un artículo reciente en los principales periódicos en India denunció graves irregularidades y violaciones de normas éticas aun en prestigiosas instituciones del país que han sido presentadas por el Comité con el Propósito de Control y Supervisión de Experimentos en Animales. Incluso la breve reseña periodística de las investigaciones del Comité se lee como una historia de horror. Se supone que los Indios son los paladines de ahimsã (indañabilidad y compasión) ¾valores enfatizados desde el más antiguo pasado. Probablemente la mayoría de los científicos y administradores implica-dos en los institutos mencionados arriba incluso creen que están trabajando en forma filantrópica por el bienestar de la humanidad, porque prefieren ignorar el hecho de que practicando inhumanidad no pueden contribuir al bienestar humano. Continúan haciéndose declaraciones presumidas acerca de los grandes valores guardados con veneración en las antiguas tradiciones del país, a pesar de la creciente corrupción, violencia y demás.
De manera similar, los Estados Unidos de América son la fuente de muchos pronunciamientos acerca de los derechos humanos, aunque el bombardeo indiscriminado de Camboya, Sudán y Afganistán, o poner a los sospechosos Afganos en jaulas en su campo militar en Cuba, está lejos de ser respetuosos de vidas y dignidad humanas. Escribiendo en The Guardian (22-28 de noviembre de 2001) Jonathan Freedland dice:
En los Estados Unidos no hay ningún debate acerca de lo recto y lo malo de la guerra en Afganistán... Las objeciones sobre las cuales se ha discutido tan acaloradamente en Gran Bretaña y en Europa ¾el riesgo para los civiles Afganos, la moralidad de los racimos de bombas y las minas ‘quiebra-patas’, la pertinencia de Afganistán cuando el al-Qaida hace candentes amenazas en Frankfurt y en Florida como lo hizo en Kabul y en Kandahar¾ escasamente se oyen aquí.
Tales actos han dado la apariencia de una misión sagrada por liberar al mundo de violencia. Éste es el caso de añadirle fuego al fuego para apagarlo.
Otros incontables casos de comporta-miento hipócrita surgidos de la inhabilidad para distinguir lo bueno de lo malo, pueden citarse para enfatizar el hecho de que nuestro mundo contemporáneo promueve la auto-complacencia, el anhelo de placer y los méritos de conocimiento superficial sobre todas las cosas, y por lo tanto se hace aparecer lo malo como bueno y no hay ningún respeto por los valores. Si la corrupción que se ha establecido en la nuestra así llamada civilización ha de ser erradicada, es importante luchar contra la adicción al confort y al placer, que debilita y alucina a la mente. Todo ciudadano tiene un papel que jugar para detener esa degeneración creciente.
Innumerables ollas y calderas metafóricas por todo
el mundo están comprometidas en el peligroso juego de llamar al otro negro.
Las diferencias de matiz entre los contendientes ¾que
van del negro azabache hasta el gris¾
dan lugar a la idea de que el ‘otro’ es peor que uno.
Ésta es la situación tanto en el nivel global como en el individual.
Recientes eventos han centrado la atención sobre la
difícil condición de mujeres indefensas en una gran parte del mundo que son
forzadas a encubrir sus cuerpos dentro de burkas y se les priva de oportunidades
para la educación, a seguir una carrera y gozar de muchas otras ventajas que su
contraparte masculina considera como el privilegio de los hombres solamente.
En un artículo en Span (Ene./Feb. 2002) el ‘apartheid
sexual’ está asociado con ‘palizas, tortura, violación y homicidio’ y
otras indignidades y despojos ‘demasiado afianzados para ignorarlos’.
Esta forma de sufrimiento impuesto por hombres sobre
mujeres está asociada con la religión Islámica. Indudablemente ninguna persona compasiva o razonable podría
perdonar o justificar el maltrato de la mitad de la población en cualquier
parte por la otra mitad. Las
mujeres necesitan ser libres para el desarrollo de sus facultades, y tan crasa
desigualdad es intolerable. Todas las personas civilizadas deben ponerse al lado
de ellas y respaldar los esfuerzos para promover ideas liberales.
Habiendo dicho esto, también debemos anotar que
millones de mujeres en países musulmanes como Indonesia, Pakistan y Bangladesh,
e incluso en India, en donde hay una gran población musulmana, no están bajo
las burkas. También es necesario
anotar que una enorme cantidad de mujeres en países no musulmanes no están
mejor que sus hermanas que usan burkas. The
Guardian Weekly (10-16 enero 2002) informa que un creciente número de
mujeres y niños han sido forzados a una esclavitud sexual, y uno de los jueces
Británicos, Peter Singer, ha reprobado severamente la laxitud en relación con
el tráfico de mujeres y para protegerlas de ‘un término indefinido de
esclavitud trabajando como prostitutas’.
Castigos relativamente leves, si se dan, son impuestos a quienes se
complacen en esta muy despreciable actividad ¾
‘sólo dos años si causan o fomentan la prostitución de niñas menores de
dieci-seis’. Se dice que
alrededor de 1.400 mujeres y algunos niños son llevados a Inglaterra cada año
para este comercio, de acuerdo con informes de la ‘Home Office’ y una
institución de beneficencia para niños en el Reino Unido.
La situación no es diferente en Europa o en los
Estados Unidos, y uno puede legítimamente preguntar si la suerte de mujeres
sepultadas bajo burkas es peor de la del creciente número de pobres mujeres que
son puestas en las calles y esclavizadas por sus patrones, sin ninguna esperanza
de libertad. Es conveniente poner
el dedo sobre otra religión o nación, pero el maltrato de mujeres no es
particular a ninguna religión. Mujeres
Hindúes han sufrido por siglos debido a las supersticiones y males que se dice
están grabados en textos sagrados. Las
esclavas sexuales, las mujeres desnudas en clubes nocturnos, y otras que son
inducidas para asumir el papel de juguetes sexuales
en tierras Cristianas, no son las víctimas del
Cristianismo.
La tentación de dinero, poder y placer se muestra en
toda parte del globo de un modo u otro. La
lista de actos inicuos que cometen gentes de todas las religiones es inagotable.
El juego de ollas y calderas llamando al otro negro sólo agrava el
crimen de crueldad añadiéndole el pecado de odio creciente.
También al nivel individual la mayoría de nosotros está listo para señalar
las deficiencias en otros. Cuando
se mira objetivamente encontramos que las mismas faltas existen en todos
nosotros, aunque en formas y grados modificados.
El orgullo, por ejemplo, es un vicio común contra el cual nos previenen
los textos religiosos, pero si observamos imparcialmente veremos que la forma
particular que asume el orgullo en otra persona cobra mucha importancia a
nuestros ojos, mientras que parece inocua cuando se muestra en nosotros en otra
forma o en un grado menor. El mundo
sería mucho mejor si el impulso de autorrectitud para ver la mota en el ojo de
la otra persona tuviera fin.
‘La inteligencia es imparcial’ (Luz en el
Sendero). La Fraternidad
Universal es el fundamento más seguro para la verdadera moralidad, porque
significa examinar cada problema en forma impersonal, no motivados por el deseo
de ganar puntos sobre los otros.
a
DESDE
EL MIRADOR
Conocimiento
y práctica
Todo el que esté seriamente interesado en la vida espiritual sabe que el conocimiento y la sabiduría no son lo mismo. El conocimiento puede existir sin relación con la vida diaria; mucho conocimiento de escrituras, filosofías, instrucción oculta y otros temas no impiden que la gente sea egoísta, peleadora o tonta. En el Chãndogya Upanishad hay un bien conocido diálogo entre Nãrada y Sanat-kumara sobre este tema, que comienza con Nãrada declarando que él ha estudiado muchas cosas, incluidas las escrituras, artes y ciencias, y sin embargo aún faltaba lo esencial ¾ sabiduría.
Instructores espirituales, que han aparecido de tiempo en tiempo para enseñar y guiar a la humanidad, han procurado conducir al mundo hacia la sabiduría, y lo que ellos enseñaron, hasta donde esto ha sido correctamente transmitido, forma un cuerpo de conocimiento que no puede descartarse como improcedente para la búsqueda de sabiduría. No todo conocimiento está relacionado con esa búsqueda, pero la verdadera instrucción espiritual es comparable con el andamiaje que ayuda en la construcción de un edificio, o la balsa que sirve para alcanzar la otra orilla, cuyo logro comienza con un largo viaje hacia la realización de sabiduría.
A los Pies del Maestro dice: ‘Todo conocimiento es útil, y algún día alcanzarás todo el saber; pero mientras poseas sólo una parte, procura que esta parte sea la más útil.’ Esto es particularmente pertinente ahora, cuando el conocimiento y la información están inundando el mundo sin hacerlo correspondientemente más feliz o más pacífico. Las condiciones actuales de violencia, corrupción y egoísmo prueban que incluso el vasto conocimiento no puede transformar la naturaleza humana, reduciendo el egoísmo y enseñando amor y cuidado por otros. Por el contrario, el exceso de conocimiento parece crear condiciones favorables para intenso orgullo, crueldad y otros rasgos que deforman la naturaleza humana.
Con este comienzo podemos tener la impresión de que la atención a las instrucciones y enseñanzas de los seres iluminados y santos como el Buddha y Jesús son innecesarias. En su artículo ‘¿Hay un camino para la Verdad?’ (incluido en esta misma revista, pag.5) el Profesor Krishna dice acertadamente:
Leyendo
todo lo que el Buddha dijo, y lo que varias personas dicen que el Buddha dijo,
una persona llega a ser un erudito o un profesor de filosofía Buddhista, pero
el profesor no es el Buddha... El
profesor puede incluso hablar y explicar puntos mejor que el Buddha, pero su
conciencia no es la conciencia del Buddha.
A menos que haya una transformación de conciencia no hay ninguna sabiduría,
sólo conocimiento... En el campo
científico, el campo del conocimiento, en
donde una declaración exacta es una verdad, uno puede aplicarla; por ejemplo,
uno puede aplicar la ley de gravitación sin tener ninguna percepción profunda
acerca de espacio, tiempo, materia y energía.
El Profesor Krishna continúa explicando que en el campo del conocimiento las fórmulas operan al ser expresiones exactas de lo que realmente existe, pero en la búsqueda religiosa las fórmulas y las ideas no son de ayuda alguna.
Vale la pena examinar si esto es realmente así, o si el problema es que nosotros creemos prontamente en las fórmulas dispuestas por científicos perspicaces y por consiguiente hacemos uso práctico de ellas, pero si el Buddha hace una declaración que es cierta, que refleja hechos de la vida que él ha descubierto y experimentado en un estado de profundo e infinito amor y sabiduría, nosotros no la creemos. Por ejemplo, la declaración de Gautama Buddha ‘el odio no cesa con el odio, cesa con el amor’ es una fórmula que opera, de otra manera él no la hubiera hecho; un Buddha no puede expresar una falsedad. Pero millones de personas que conocen esta prescripción no creen plenamente que funcione, y por lo tanto son renuentes a ponerla en práctica de todo corazón. Una casual aplicación superficial no puede ser efectiva, así como una fórmula científica no puede garantizar que producirá resultados si sólo se aplica parcialmente.
Obstáculos
para la práctica
Hay razones para que la inmensa mayoría de la humanidad no esté convencida de las declaraciones hechas por personas espiritualmente iluminadas, mientras que las fórmulas científicas son ciegamente aceptadas inmediatamente por todo colegial. En primer lugar, el mundo está encantado por los efectos inmediatamente ‘placenteros’ de la aplicación de los conocimientos científicos y de otras clases mundanas. Las satisfacciones que las mentes mundanas altamente limitadas desean con vehemencia, sin tener en cuenta si se derivan o no beneficios duraderos, son como las que proporcionan las drogas y sustancias adictivas; la mente queda agarrada en un hábito y no puede ver ni pensar frescamente.
Cuando la ciencia estaba comenzando a hacer progresos como una importante forma de conocimiento, la gente no puso su confianza en ella inmediatamente, pero ahora sus méritos están comprobados; una situación similar existe en relación con la instrucción espiritual válida, cuya validez extremadamente pocos examinan. El mundo no parece cambiar como resultado de los grandes instructores que hablan de amor, caridad e inegoísmo, porque su enseñanza no se pone en práctica, y sin práctica sincera no puede tenerse ninguna prueba de su validez. Así como fórmulas basadas en la ley de gravitación pueden ser usadas efectivamente sin profunda comprensión sobre espacio, tiempo, materia y energía, la simple fe en las palabras del sabio, seguidas por práctica constante y sincera en la vida diaria, pueden ser usadas para cambiar el mundo. Tal vez la violencia y la codicia fueron menos intensas en algunas eras y culturas pasadas porque la fe en las palabras del sabio no fueron en gran extremo desgastadas por el conocimiento que conduce a la gratificación física inmediata.
En segundo lugar, el instinto de amoldarse mete a la mente en un surco. Inconscientemente, la mayoría de la gente copia lo que todo el mundo hace, y por eso la sociedad humana nunca cambia. En esta época de escepticismo e investigación que conduce a un enorme avance tecnológico, casi no existe ninguna indagación por los valores prevalecientes: el odio provoca odio; se cree que la retaliación es justificable; y responder con amor al odio es ridiculizado como impráctico, o se piensa que es el sueño tonto de Utopistas chiflados. Se requiere valor moral para pensar de modo fresco y actuar independientemente con respecto a problemas de relación y cuestiones éticas. Faltando tal valor, la masa de la humanidad no toma la declaración del Buddha seriamente. Como se señaló antes, la validez de un precepto así permanece sin ponerse a prueba y por consiguiente inaceptado, aparentemente por falta de pruebas.
Un problema es que las escrituras y las tradiciones religiosas están llenas de contradicciones. Las enseñanzas reales se perdieron en la infinidad de agregaciones, insensateces, corrupcio-nes y falsas interpretaciones acumuladas a través de los siglos. ¿Cómo puede alguien saber qué dijo un gran Instructor espiritual en su época cuando no existían los aparatos que tenemos ahora para grabar fielmente? La señora Blavatsky da la respuesta: la religión en el verdadero sentido une a las gentes y enseña el amor inegoísta. De aquí que sólo debieran seguirse instrucciones que fomentan la amistad, no el odio; que predican armonía, no separatividad o interés propio. El mundo experimen-taría un cambio radical si sólo esto se practicara.
De otra manera incluso, sería de simple sentido común estimar el asunto a la luz de la historia: el odio jamás ha terminado por medio de más odio. ¿No es ésta suficiente base para descartar viejos valores y tratar de vivir diferentemente ¾ en una manera totalmente diferente como sugirieron los Santos Seres?
Aunque este acceso sería lógico, hay enorme resistencia dentro de la psique humana para cualquier cambio revolucionario, aun si el cambio es benéfico. La mayoría de los seres humanos prefieren seguir miserable-mente en un patrón fijo, con soledad, desengaños, mezquindades y demás, en lugar de producir un cambio total. Esto está demostrado al considerar cómo víctimas hambrientas y torturadas de campos de concentración que soñaban constantemente en ser liberadas por las fuerzas aliadas, estuvieron tan confundidas por su libertad cuando las puertas fueron finalmente abiertas que regresaron corriendo a sus sucias literas.
Al considerar todo esto los teósofos debieran tomar la iniciativa y librarse de las garras del hábito, de la conformidad y de la falta de fe en la bondad que constriñen la mente, y comenzar inmediata y seriamente a vivir de acuerdo con los conceptos éticos fundamentales que son el cimiento para una comprensión más profunda. Las fórmulas que han caído como perlas de sabiduría de labios de gente santa no debieran ignorarse o descartarse.
KARMA
INMEDIATO
En el Dhammapada, que se dice contiene las palabras del Buddha mismo, se nos cuenta que el mal que una persona hace le sigue tan seguramente como las ruedas de una carreta siguen las pezuñas del buey por el cual es tirado. El bien hecho por alguien también lo sigue tal como su sombra sigue al hombre. Esta importante declaración es pasada por alto por casi todos los seres humanos, porque son incapaces de percibir alguna conexión entre sus propios actos y los goces y penas que experimentan. Prevalece el escepticismo acerca de la reencarnación, y no admiten que no pueden presuponer las conexiones causales entre las acciones y los resultados a largo término.
Sin embargo hay un punto de vista diferente, más sutil, que puede hacer que nos demos cuenta de que somos completamente responsables por nuestras propias acciones y los creadores del gozo o de la pena que nos corresponde. Una de las grandes verdades de la Teosofía se declaró así: “Cada hombre es su propio legislador absoluto, el dispensador de gloria o lobreguez para sí mismo; quien decreta su vida, su recompensa, su castigo.’ El ser humano es capaz de saber lo que está haciendo, y ese conocimiento echa una responsabilidad sobre él para actuar de modos que produzcan felicidad y no sufrimiento, no sólo para sí sino para los demás.
Para comprender esta compleja cuestión uno debe darse cuenta plenamente de que pensamiento, emoción y acción física están interconectados. Los cuerpos en los cuales nos revestimos en los planos de existencia físico y más sutiles, se interpenetran y por consi-guiente se afectan entre sí. Ahora es bien conocido que emociones tales como la ira, que son concomitantes de ciertas actividades vibratorias de un orden más sutil que el físico, resultan en úlceras gástricas, alta presión sanguínea, y otros malestares del cuerpo físico. La ambición, la frustración, y otros complejos e impulsos sicológicos, igualmente producen tensiones en el cuerpo físico que resultan en debilidades del corazón y del sistema vascular, y en otros problemas serios. Viceversa, las condiciones corporales afectan la mente y las emociones; enfermedades físicas, por ejemplo, pueden producir depresión y actividades mentales relacionadas con ella. Estos impactos mutuos son inevitables, y no deben ignorarse si deseamos comprender cómo opera karma y cómo podemos conducir nuestras vidas hacia la liberación del dolor y la verdadera felicidad.
Cuando se practica la crueldad, por ejemplo cuando un niño es golpeado, es posible que nadie lo descubra y el crimen podría permanecer impune. En tales casos, de los cuales hay abundancia, parece como si no hubiera ninguna consecuencia adversa, y por consiguiente la existencia de la ley kármica permanecería no comprobada. Quienes obran mal tienen éxito y gente buena sufre, dicen los materialistas, y por lo tanto no hay ninguna ley o justicia moral. Aquellos que creen en karma porque se les ha enseñado a hacerlo, temen que sus pecados repercutan sobre ellos y por tanto se refrenan en alguna medida. Pero cuando el escepticismo y la ‘racionalidad’ descartan como disparate lo que se acostumbra llamar ‘el temor de Dios’, las represiones morales dejan de existir, se cometen crímenes despiadados, y las gentes se complacen en el egoísmo y la violencia porque piensan que pueden actuar con total impunidad. Pero no es así.
Cuando se realiza una acción violenta o cualquier otra buena o mala, tiene un efecto inmediato en los planos más sutiles y en la conciencia de la persona que la causa. Se crea un impulso psicológico, y se siembra una compulsión de más violencia en el campo psico-mental. Junto con otras tendencias por el estilo se construye el carácter de toda persona. Cada pensamiento de violencia o bondad, desprecio o compasión, produce un pequeño cambio en cada uno de nosotros. Los cuerpos invisibles en el nivel emocional y mental generan reacciones automáticas en el curso del tiempo. Entonces las reacciones y las acciones externas refuerzan las tendencias internas. Un acto externo puede ser hecho con aparente impunidad si nadie está viendo, o si ninguna evidencia se pone de manifiesto, pero debido a que el físico está entrelazado, como ya se dijo, con las contrapartes mental y psíquica, un acto bueno o malo produce ciertamente a su paso resultados benéficos o dolorosos, cuando la rueda del karma gira. Los actos buenos y malos afectan la calidad de la conciencia de una persona a todo momento, y la elevan o la degradan.
El efecto inmediato de las acciones no es reconocido o admitido normalmente excepto a través de frases gastadas como: si usted dice una mentira, necesita decir muchas más para encubrirla. Lo que realmente sucede es que cuando se dice una mentira nace o se refuerza la tendencia a la falsedad. En la mitología India hay la fábula de cómo fue probado el Rey Yudhisthira, conocido por su rectitud, y falló cuando dijo una mentira para ganar la guerra. Su carroza cayó y se hundió en las aguas inmediatamente. Esta fábula muestra que nos hundimos o nos elevamos moral y espiritualmente por lo que hacemos o no hacemos. No hay ninguna varita mágica para desaparecer el karma inmediato.
NUESTRA PROPIEDAD DE ADYAR
Tomado
de ‘Sophia’, revista de la S.T. en España, de mayo de 2002
El Paraíso que H.P. Blavatsky y H.S. Olcott descubrieron y describieron cuando llegaron a Adyar, no formaba parte entonces de la ciudad de Madrás (ahora llamada Chennai). El centro de Chennai, la zona tan poblada a la que los ingleses llamaron ‘George Town’, se encuentra a unas siete millas al norte de Adyar. En medio la población no era tan densa y la ciudad daba la impresión de ser un pueblo muy grande y agradable, con casas situadas en espacios abiertos, entre pequeños lagos, laderas de árboles frutales y jardines, y todo ello se hallaba al norte del tranquilo río Adyar, abierto a la Bahía de Bengala, en un gran estuario. Los Fundadores compraron una propiedad de unos 27 acres en la orilla sur del río Adyar, con una vista maravillosa del mar y del estuario, sobre los cuales se ponían y salían el sol y la luna, en el espléndido silencio de la mañana y de la noche. No había coches, ni teléfonos, ni electricidad, ni otras modernidades que atrajeran a la gente, ocasionaran ruidos o hicieran que la presencia humana fuera un obstáculo para la continuidad de la pureza de ese Paraíso.
Cuando Annie Besant ocupó la presidencia después de H.S. Olcott en 1907, adquirió la Sociedad toda la tierra situada al este y sur de la finca original, que forma parte de los terrenos de la sede actual de Adyar, y que abarca el gran árbol Baniano y otros tesoros naturales. Toda esta extensión le dio a la S.T. una parte de la costa y el espacio necesario para proteger su ambiente tranquilo y su cualidad magnética frente a cualquier intrusión. Incluso hoy en día, rodeado por la creciente metrópolis que es Chennai, perturbado a menudo por el ruido del tráfico y el estrépito de los altavoces, ese Paraíso continúa conservando un nivel razonable de su misterioso atractivo.
Sus campos contribuyen de manera vital a preservar la salud y la herencia cultural de los ciudadanos de Chennai. Es un maravilloso pulmón verde que tiene una gran repercusión ambiental; sus zonas naturales, sombreadas y frondosas, ayudan a mantener y a recargar las reservas de agua, que amenazan con acabarse debido al consumo indiscriminado y a la mala planificación administrativa. La contaminación atmosférica que hay al otro lado de nuestro oasis ha alcanzado niveles muy peligrosos, haciendo que nuestro querido Madrás se convierta en zona de riesgo, parecida a muchos otros núcleos urbanos descontrolados, causantes de desastrosos cambios en los esquemas de las temperaturas y las lluvias, estropeando así la belleza de la tierra.
Se han documentado más de cuatrocientas especies de plantas en nuestros campos, incluyendo muchas especies exóticas, además de una gran diversidad en mamíferos, reptiles, pájaros e insectos que viven en paz y armonía con los residentes y miembros visitantes de todo el mundo que vienen a experimentar el santuario de su sede. La propiedad es un puerto seguro para los pájaros. Han sido vistas unas doscientas especies dentro y alrededor del terreno, donde se alimentan, anidan o hacen una pausa, si son aves migratorias. Hace unas décadas, el estuario de Adyar y las islas adyacentes a la propiedad de la S.T. fueron declaradas por el gobierno un santuario en el que estaba prohibido poner trampas, cepos, cazar o coger huevos. El gobierno de Madrás le confirió a la S.T. el privilegio de proteger la vida animal, dentro y fuera de la propiedad, contra los cazadores furtivos u otros grupos ignorantes y destructivos como los gitanos. Nos complace asumir esta responsabilidad dentro de lo posible, porque concuerda con nuestra filosofía de considerar toda vida como una, toda ella sagrada y digna de reverencia.
En la portada de la revista The Theosophist, hemos ido presentando algunas de las exquisitas plantas y flores que adornan los jardines. Recientemente se han fotografiado y reproducido algunos de los preciosos pájaros que contribuyen con sus cantos, su color y su belleza a realzar la propiedad. Esperamos que, de esta manera, el lector pueda disfrutar un poco de la belleza a nivel físico que refleja la gloria espiritual de la Naturaleza, tan palpable en este lugar, y del Poder que sustenta la Naturaleza. Se dice que la Naturaleza es el adorno de Dios, la prenda más externa de lo Inefable, que los Upanishadas llamaban ‘Eso’ y que Krishnamurti definió como ‘lo Otro’. Cuando volvamos el rostro a eso, igual que hace el girasol con los rayos del sol, tal vez las ilusiones empiecen a dispersarse y la luz amanezca en nuestro corazón. Nuestra propiedad de Adyar tiene ese ambiente especial e inspirador de un lugar al cual han acudido miles de personas con un espíritu de entrega y reverencia.
Ser excesivamente listo
La mente es el matador de lo Real’ cuando es torpe e indolente (tamásica); agitada o pasional (rajásica), y también cuando es ‘excesivamente lista’. Naturalmente que esto no significa que la mente exista sin propósito. Tiene sus propios usos cuando se emplea en la esfera apropiada, del modo adecuado. Pero cuando domina la vida humana y reduce otras facultades a un nivel subordinado, o las suplanta, se crea un desequilibrio peligroso en la sociedad. En lugar de actuar como uno de los instrumentos de atman, pretende ser el Yo, el repositorio de conocimiento y poder.
Viveka o discernimiento espiritual no es un atributo de una mente lista, sino de buddhi que ilumina a través de la mente, lo cual no puede hacer cuando esta última levanta un muro resistente de auto-engreimiento y confianza en su propia autoridad final. Evidencia demasiado común de esto es que viveka está ausente en muchas de las discusiones y debates en todo el mundo.
Desde un punto de vista más elevado, ahimsa o respeto por la vida es un principio inviolable. Sólo la Mente Divina sabe cuándo cualquier existencia individual necesita las experiencias de manifestarse en un cuerpo físico, y cuándo necesita dejar ese cuerpo para asimilar las consecuencias de esas experiencias. La mente individualizada ordinaria, no iluminada, es incapaz de decisiones y acciones rectas en tales materias. De aquí la admonición: No mates. La indañabilidad es un deber supremo.
¿Entonces qué pasa con el asesinato masivo ¾de seres humanos, animales y otras criaturas vivientes? Un extraño punto de debate ¾que puede verse también como un dilema judicial¾ atañe a la diferencia entre genocidio y guerra. Ambas acciones causan sufrimiento inimaginable, aparte de poner fin a un inmenso número de vidas. ¿Cometieron genocidio los Hutus al masacrar hombres, mujeres y niños Tutsi, o estuvieron defendiendo su país contra invasores, como lo han proclamado? ¿Los bombardeos y actos similares de violencia contra gran número de poblaciones civiles son genocidio o parte justificable de guerra justa? Naturalmente que ambos bandos en una guerra sostienen que lo correcto está de su lado, y por consiguiente ambos creen que no son culpables del odio ligado al genocidio.
El asesinato de un político en Europa cuyos puntos de vista sobre la cría de animales eran una abominación para otros, la ejecución de un joven por el asesinato cometido cuando era sólo un niño, la pretensión de cazadores escoceses que protestan que se han violado los derechos humanos porque nuevas leyes en el país prohíben la matanza de animales en despoblado ¾todas estas situaciones provocan candentes argumentos e incluso violentos sentimientos porque la luz de buddhi no puede penetrar debido al ‘matador de lo Real’, la mente personal condicionada.
Esta mente alcanza niveles extraordinarios de sofisticación y agudeza, y puede ser un astuto defensor de cualquier punto de vista que convenga a su propio interés. Afirma que lo falso es verdadero, que matar es justicia, y busca hacer de la práctica de la crueldad un derecho humano. Numerosos conflictos nacionales e internacionales y una amplia variedad de actos inmorales se originan en una mente que está extraordinariamente lista para el bien de todos. ¿Por qué de otra manera la humanidad en general está procediendo resueltamente en un curso de autodestrucción? Continuos conflictos, calentamiento global, enfermedades causadas por el hombre y así sucesivamente, están causando mayores estragos que las calamidades naturales.
La Luz de Buddhi
Buddhi, como la palabra misma indica, es percepción clara, estar ‘despierto’. Buddhi significa ‘despertar’. Buddhi es estar despierto a la indivisibilidad de la vida y por tanto al valor de toda forma viviente. En esta visión holística hay recta perspectiva y una clara comprensión de las relaciones. Cada rayo de buddhi que penetra la mente ordinaria la sensibiliza, y ayuda a desarrollar la cualidad de viveka.
En las notas de Robert Bowen sobre las enseñanzas de H.P. Blavatsky, se indica: “Fundamentalmente no hay sino el SER UNO... Siendo absoluto, no hay nada fuera de él. Es indivisible... Esta idea es la que siempre debe estar en el trasfondo de la mente...” Éste es el acceso a la conciencia Buddhica, y cuando ésta ilumina la mente, aun temporalmente, pueden hacerse decisiones benéficas. Entonces el asesinato no aparece como justificable cuando se le llama guerra. Bertrand Russell fue bien conocido por sus escritos sobre este tema, y Krishnamurti escribió:
Es
un vasto mundo cínico, y el cinismo nunca puede tolerar el afecto, el cuidado,
el amor. Pienso que hemos perdido
esa cualidad ¾la
cualidad de la compasión. No
analice lo que es compasión; la compasión puede analizarse fácilmente.
Usted no puede analizar el amor. El
amor no está dentro de los límites del cerebro, porque el cerebro es el
instrumento de la sensación, es el centro de toda reacción y acción, y
tratamos de encontrar paz, amor, dentro de esta área limitada...
Lo
que es importante, me parece a mí, es que cuando usted vea la estructura total
de la violencia y la brutalidad humanas, que se expresan finalmente en guerra,
si usted ve esa totalidad, entonces, en el mismo acto de ver usted hará lo que
es correcto.
En otra parte escribió:
Mientras
no tenga lugar un cambio radical y eliminemos todas las nacionalidades, ideologías,
divisiones religiosas, y establezcamos una relación global ¾internamente,
antes de organizar lo externo¾
continuaremos con las guerras. Si
usted hace daño a otros, si mata a otros, ya sea en un acto de cólera o por
medio del asesinato organizado que se llama guerra, usted, que es la base de la
humanidad, está destruyéndose a sí mismo.
Toda enseñanza verdaderamente religiosa tiene que ver con la gentileza, la indañabilidad y el amor hacia todas las criaturas vivientes. El gobierno ideal es aquel que apoya la religión en este sentido, promoviendo actividades e industrias que acrecientan sentimientos y pensamientos amables e inegoístas. La alianza entre políticos y el clero es objetable e inicua porque sus propósitos son egoístas y sectarios. Pero mandatarios probos y ‘reyes filósofos’ pueden formular políticas que ayuden al desarrollo de la virtud y conduzcan al sendero de la buena voluntad y el amor universal.
Progreso y Profesiones
En un número reciente de la revista Time, la sección de negocios destaca la industria de la jardinería, que se dice produce ingresos de alrededor de cinco billones de dólares al año. La feria anual de las flores de la Sociedad Real de Horticultura atrae a una gran cantidad de jardineros entusiastas desde el Príncipe Carlos hasta otros amantes de las flores del país y del extranjero. El reporte dice que por segundo año consecutivo, los establecimientos sociales y de negocios de Europa estuvieron atentos a este evento de cuatro días y el cubrimiento de la televisión se extendió por varias horas cada día. Las revistas de jardinería, las secciones de horticultura en los periódicos de fin de semana y los programas acerca de jardines ‘han fertilizado realmente el mercado’.
Ciertamente este ‘floreciente’ negocio provee empleo a miles de personas, que se benefician no sólo al tener trabajo, sino al estar empeñadas diariamente en una profesión en donde se nutren varias cualidades humanas. Ocupándose de cosas vivientes con cuidado, protegiéndolas, asegurándose de que tengan el mejor ambiente para crecer y desarrollarse al máximo, se pone de manifiesto el lado bueno de los seres humanos. Puede ser parte del mundo de los negocios, pero es un negocio bueno.
Hay otros negocios que son lo opuesto. Lamentablemente, en India, hay un propósito oficial para criar animales en una escala intensiva y extensiva, estableciendo grandes mataderos y derivar ganancias de la exportación de carne. Indudablemente esto suministrará empleo para muchos, incluyendo jóvenes y aun niños (niños están trabajando habitualmente en varios mataderos). Sin embargo, personas que están ocupadas en este negocio se vuelven inmunes a la brutalidad y al derramamiento de sangre. Matar es parte de su vida diaria; el sufrimiento y los lastimeros bramidos de criaturas vivientes no perturban sus corazones.
El efecto sobre las conciencias humanas por las actividades diarias en profesiones es enorme: cultivar flores es elevador, mientras que la ocupación en el negocio de matar reses es degradante. También las rutinas militares insensibilizan las mentes de los muchos hombres que están planeando guerra, inventando armas o realmente tomando parte en la destrucción. Pueden hacerse negocios en una variedad de áreas, pero la recta elección está siempre abierta para el gobierno como para los individuos. India, para tomar un ejemplo, ha tenido una maravillosa tradición y manufactura artesanal, y mentes listas pueden convertir esto en un floreciente negocio en lugar de estar planeando degradar la antigua cultura espiritual de la gente con el desarrollo de mataderos. El ‘Recto medio de vida’ es suficientemente importante para el progreso humano para haber sido incluido por el Buddha en el óctuple sendero para la iluminación. La paz es la base de cultura y verdadero progreso.