UNIDAD DE SERVICIO DEL URUGUAY - RAMA  BÂRÂ

NOTA

 

Los apuntes I, II, III, fueron escritos por H. P. B. Y circularon privadamente mientras vivió; aunque con el propósito de que se publicaran algún tiempo después. Estos apuntes convienen más bien a los estudiantes que al vulgo, y no dejarán sin recompensa el cuidadoso estudio y atención que a ellos se aplique. Las “Notas de algunas enseñanzas orales” fueron transcritas por algunos discípulos suyos y corregidas en parte por ella, sin que nada se haya hecho para compilar su fragmentario carácter. Tenía H. P. B. El intento de utilizarlas como base de otros apuntes análogos a los tres primeros; pero su delicada salud no le consintió llevar a cabo esta tarea. Así es que se publican con su consentimiento, una vez pasado el plazo durante el cual habían de restringirse a un reducido círculo de lectores.

ANNIE BESANT

1897

 

 

APUNTE - I
 

 

 

         Hay en ocultismo una extraña ley comprobada y corroborada por millares de años de experiencia, y que tampoco ha fallado casi en ningún caso desde la fundación de la Sociedad Teosófica. Tan pronto como uno presta la promesa como discípulo “a prueba”, experimenta ciertos efectos ocultos, el primero de los cuales es educir todo cuanto late en la naturaleza del hombre: defectos, costumbres, cualidades y deseos vencidos, ya buenos, ya malos, ya indiferentes.

 

          Por ejemplo, si un hombre es vano, sensual, o ambicioso, por atavismo o por herencia kármica, cabe afirmar que estos vicios recobrarán pujanza aun cuando hasta entonces haya logrado ocultarlos y reprimirlos. Se manifestarán irremediablemente, y habrá el hombre de batallar cien veces más duramente que antes, hasta que extinga semejantes propensiones.

 

         Por el contrario, si es bueno, generoso, casto y moderado, y tiene alguna virtud oculta y latente en él, se exteriorizará tan irremisiblemente como lo demás. Así el hombre culto a quien repugne que se le considere santo, y que, por lo tanto, lo oculta, no podrá encubrir su verdadera naturaleza, ya sea vil, ya noble.

 

         ESTA ES UNA LEY INMUTABLE EN LOS DOMINIOS DE LO OCULTO

 

         Su acción es más marcada cuanto más celoso y sincero es el candidato, y cuanto más profundamente ha sentido la realidad y la importancia de su empresa.

 

*  *  *

 

         Todo estudiante debe estar familiarizado con la antigua máxima oculta: “Conócete a ti mismo”; pero pocos, si alguno, comprenden el verdadero significado de la sabia exhortación del oráculo de Delfos. Todos conocéis vuestra terrena genealogía; pero ¿quién de vosotros ha descubierto jamás los vínculos de herencia astral, psíquica y espiritual que os han hecho lo que actualmente sois? Muchos han manifestado el deseo de unirse con su ego superior; y sin embargo, nadie parece conocer el indisoluble lazo que relaciona su “ego superior” con el Yo único y universal.

 

         Para todos los fines del ocultismo, ya sean prácticos, ya meramente metafísicos, es requisito indispensable tal conocimiento. Por lo tanto, nos proponemos comenzar estos apuntes indicando en todos sentidos esta relación con los mundos absoluto, arquetípico, espiritual, manásico, psíquico, astral y elemental. Sin embargo, antes de tratar de superiores mundos arquetípicos, espiritual y manásico, debemos dominar las relaciones del séptimo, o mundo terrestre (el prakriti inferior o malkuth, como le llaman los cabalistas), con los mundos o planos que inmediatamente le siguen.

 

OM

 

 

         “Om” dice el adepto ario, el hijo de la quinta raza, que comienza y acaba con esta sílaba su salutación al ser humano y su invocación a las no-humanas PRESENCIAS.

         “OM-MANI”, murmura el adepto turanio, el descendiente de la cuarta raza; y tras breve pausa añade: “PADME-HUM”.

 

          Los orientalistas han traducido muy erróneamente esta famosa invocación por la frase: “¡Oh la Joya en el Loto!” Porque, si bien OM es literalmente una sílaba consagrada a la Divinidad, PADME significa “en el loto”, y MANI  quiere decir “piedra preciosa”, no son, sin embargo, correctamente traducidas las palabras en sí mismas ni en su simbólico significado.

 

         En esta fórmula, la más sagrada de todas las orientales, no sólo entraña cada sílaba un secreto poder que produce definido resultado; sino que la entera invocación tiene siete distintos significados con otros tantos efectos, que difieren entre sí.

 

         Los siete significados y sus correspondientes efectos, dependen de la entonación que se dé a la fórmula en conjunto y a cada una de sus sílabas; y aun el valor numérico de las letras se aumenta o disminuye, según el ritmo que se emplee. Ha de recordar el estudiante que el número implica forma y sonido. El número subyace en la raíz del Universo manifestado; el número y las proporciones armónicas dirigen las primeras diferenciaciones de la sustancia homogénea en elementos heterogéneos; y el número y los números ponen límites a la formativa mano de la Naturaleza.

 

         El conocimiento de los números correspondientes al principio fundamental de cada elemento y de sus sub-elementos; el de la interacción y oficio de los números en el orden oculto de la Naturaleza manifestada; y el de la ley de analogías y correspondencias, os llevarán a descubrir los mayores misterios de la vida macrocósmica.

 

         Mas para llegar a lo macrocósmico debéis empezar por lo microcósmico, es decir, por el HOMBRE, el microcosmos, procediendo en este caso como la ciencia física, inductivamente, o sea de lo particular a lo universal. Sin embargo, como para analizar y comprender las combinaciones y diferenciaciones de sonido se necesita una clave, no debemos nunca perder de vista el método platónico, que empieza por un examen general del conjunto, y desciende de lo universal a lo particular. Éste es el método adoptado en matemáticas, las únicas ciencias exactas que hoy día se conocen.

 

         Por lo tanto, estudiemos al Hombre; pero si por un momento lo separamos del Todo universal, o lo consideramos aislado, en un solo aspecto, aparte del “Hombre celeste” (El Universo simbolizado por Adam Kadmon, o su equivalente en las distintas filosofías), caeríamos en la magia negra o fracasaríamos ignominiosamente en nuestro intento.

 

         Cuando se comprende bien la mística frase: “Om Mani Padme Hum”, en vez de traducirla por las casi incoherentes palabras: “¡Oh la Joya del Loto!”, alude a esta indisoluble unión del Hombre y del Universo, interpretada de siete modos distintos, con la posibilidad de siete distintas aplicaciones a otros tantos planos de pensamiento y acción.

 

         Desde cualquier punto de vista que la examinemos, significa: “Yo soy lo que soy”; “Yo estoy en ti y tú estás en mí”. En esta íntima unión, el hombre bueno y puro se convierte en un dios. Consciente o inconscientemente, él determinará, o inocentemente provocará resultados inevitables. En el primer caso, si es un iniciado puede orientar una corriente protectora o benéfica, y proteger y beneficiar así a los individuos, y aun a naciones enteras. En el segundo caso, aunque sin darse cuenta de lo que hace, el hombre bueno se convierte en una protección para quienquiera que esté a su lado.

 

         Tal es el hecho. Pero debemos explicar su cómo y porqué, y esto únicamente podemos hacerlo una vez puesta en claro la presencia y potencia de los números en los sonidos. Hemos escogido como ejemplo la fórmula: “Om Mani Padme Hum”, a causa de su casi infinito poder en boca  del adepto, y de su potencialidad cuando cualquiera la pronuncia. Id con cuidado los que esto leáis. No uséis tal palabra en vano, ni cuando estéis coléricos, no seáis la primera víctima, o lo que es peor, perjudiquéis a quienes amáis.

 

         Los orientalistas profanos que en toda su vida no hacen otra cosa que desnatar meras exterioridades, os hablarán con ligereza y mofa de la para ellos superstición de que, en el Tibet, la frase citada es un poderoso hechizo comunicado a las naciones del Asia central por Padmapâni, el Chrensi tibetano .

 

         Pero ¿quién es verdaderamente Padmapâni? Todos nosotros hemos de reconocerle por nosotros mismos, cuando estemos preparados. Cada uno de nosotros lleva en sí la “Joya en el Loto”, llámese Padmapâni, Krishna, Buddha, Cristo o cualquier otro nombre que podamos dar a nuestro principio divino, el Yo.

 

          SONIDO, COLOR y NÚMERO encubren ingeniosamente el verdadero significado esotérico, de esa cualidad en nosotros. (Del incoloro o la gloria blanca, dimanan los siete diferenciados colores del espectro solar). Cada uno de estos emite su correspondiente sonido, que forman los siete de la  escala musical. Así como la Geometría, entre las Matemáticas, está especialmente relacionada con la Arquitectura y también (respecto de lo universal) con la Cosmogonía; asimismo los diez Jods de la tétrada pitagórica, o Tetraktys,

(Griego) o Tétrada.-  El sagrado “Cuatro” por el cual juraban los pitagóricos, siendo éste su juramento más inviolable.  Tiene un significado muy místico y variado, siendo el mismo que el Tetragrammaton. 

 

            Lo primero de todo es su Unidad, o el “Uno” bajo cuatro diferentes aspectos; luego es el número fundamental Cuatro, la Tétrada conteniendo la Década, o Diez, el número de perfección; finalmente significa la Tríada primitiva (o Triángulo) fundida en la Mónada divina.  El ilustrado cabalista Kircher, jesuíta, en su Edipus Ægypticus (II, pág. 267), expone el Inefable Nombre I H V H –una de las fórmulas cabalísticas de los 72 nombres- ordenado en la forma de la Tétrada pitagórica.  Mr. I. Myer lo presenta de este modo:

  

                                                         1                     = 10

                                                                   2 El Inefable   = 15

                                                                 3 Nombre así  = 21

                                                               4                      = 26

                                                                  10                     72

 

Demuestra también dicho autor que “la sagrada Tétrada de los pitagóricos parece que fue conocida de los antiguos chinos”.  Según se explicó en Isis sin velo (I, XVI): La Década mística, resultante de la Tettraktys, o el 1+2+3+4=10, es una manera de expresar esta idea. 

 

            El Uno es el impersonal principio “Dios”; el Dos, la materia; el Tres, combinando la Mónada y la Duada, y participando de la naturaleza de ambos, es el mundo fenomenal; la Tétrada, o forma de perfección, expresa la vacuidad de todo; y la Década, o suma total, envuelve al Kosmos entero.)   simbolizando el macrocosmos, tenían que corresponderse con los diez puntos en que está dividida su imagen, el hombre o microcosmos. A esto ha provisto la misma Naturaleza, según veremos.

 

         Pero convienen algunas palabras explicativas antes de probar esta afirmación y de corroborar la perfecta correspondencia entre el macrocosmos y el microcosmos.

         El estudio de las ciencias esotéricas tiene dos objetos:

 

  Probar que la esencia espiritual y física del hombre, es idéntica al Principio absoluto y a Dios en la Naturaleza;

   Demostrar la presencia potencial en el hombre de la misma virtualidad existente en las fuerzas creadoras de la Naturaleza.

 

          Pues bien; el primer requisito para todo el que estudie las ciencias esotéricas con este doble objeto, es conocer perfectamente la correspondencia entre colores, sonidos y números. Según hemos dicho, la sagrada fórmula del lejano Oriente: “Om Mani Padme Hum”, es la más a propósito para evidenciar al estudiante estas correspondientes cualidades y funciones.

 

         En la alegoría de Padmapâni, la Joya (o ego espiritual) en el Loto o símbolo del hombre andrógino, sobresalen los números 3, 4, 7, 10 que, como dejamos expuesto, sintetizan al Hombre la Unidad. El adelanto de un estudiante de ocultismo depende del completo conocimiento y comprensión del significado y potencia de estos números, en sus varias y multiformes combinaciones, y en su mutua correspondencia con sonidos o palabras, y colores o modos de movimientos, que la ciencia física representa por vibraciones.

 

           Por lo tanto, debemos comenzar por la palabra inicial: OM o AUM. OM es un “velo”. La frase: “Om Mani Padme Hum”, no consta de seis, sino de siete sílabas; pues la primera sílaba es doble, debidamente pronunciada (A-UM), y tiene esencia trina. Representa la sempiternamente oculta, primordial y trínica diferenciación, no de lo Absoluto, sino en lo Absoluto; y en consecuencia, está simbolizada por el 4, o tetraktys, en el mundo metafísico. Es el Rayo uno, o Âtman.

 

         Es el Âtman, el superior Espíritu en el hombre que, juntamente con Buddhi y Manas, constituye la Tríada superior, o Trinidad. Además, esta Tríada con los cuatro principios humanos inferiores, está envuelta en una atmósfera áurica como la yema del huevo (el futuro embrión) por la clara y la cáscara. Los seres superiores perciben este conjunto desde otros planos, de suerte que cada individualidad es para ellos una esfera oval más o menos radiante.

 

         Conviene definir los conceptos para indicar al estudiante la perfecta correspondencia entre el nacimiento de un kosmos, de un mundo, de una entidad planetaria o de una criatura terrena y pecadora. Quienes sepan Fisiología lo comprenderán mejor.

 

          Los Purânas exponen la exotérica alegoría del nacimiento de Brahmâ (masculino-femenino) en el Hiranyagarbha o Huevo del Mundo, rodeado por sus siete zonas (o más bien dicho, planos), que en el mundo de la forma y de la materia constituyen siete y catorce lokas. Los números siete y catorce reaparecen siempre que la ocasión lo requiere.

 

         Sin exponer el secreto análisis, los indos han comparado desde tiempo inmemorial la matriz del Universo y también la matriz solar con el útero femenino. Del Universo dicen: “Su matriz es tan vasta como el Meru”, y además se lee:

 

“en las aguas de los grandes océanos futuros, yacen dormidos los continentes, mares, montañas, estrellas, planetas, dioses, demonios y hombres.”

 

         El conjunto puede simbolizarse en la pulpa interna de un coco cubierta por piel y corteza. El Vishnu Purâna) añade:

 

         Meru era su amnios, y las otras montañas eran su corión.”

 

         Análogamente nace el hombre en la matriz de su madre. Así como Brahmâ, según las tradiciones exotéricas, está rodeado por siete envolturas internas y siete externas en el Huevo del Mundo, así también el embrión, es la primera o la última envoltura, según se empiece a contarlas. La Cosmogonía esotérica enumera siete capas o envolturas internas y siete externas. La Fisiología exotérica divide el contenido del útero en siete también; aunque ignora la similitud de esta división y que es copia de la matriz universal. El contenido del útero es como sigue:

 

           Embrión.   Líquido amniótico que envuelve inmediatamente el embrión.   Amnios, o membrana derivada del feto, que contiene el líquido amniótico.   Vesícula umbilical, que sirve para alimentar y nutrir originalmente al embrión.   Alantoides, o alargamiento del embrión en forma de saco ciego, que se extiende entre el amnios y el corión por en medio del espacio entre ellos, y que concretado en la placenta sirve para alimentar el embrión.   Espacio entre el amnios y el corión, lleno de un líquido albuminoso.   Corión, o envoltura externa.

 EMBRIÓN HUMANO

 

 

         Cada uno de estos siete elementos uterinos se corresponde particularmente y está formado con arreglo a un antetipo en cada uno de los siete planos de la existencia; y estos siete antetipos se corresponden a su vez con los siete estados de la materia y todas las demás fuerzas, sensacionales o funcionales, de la Naturaleza.

 

         Puesto que el Universo, el Macrocosmos y el Microcosmos ( El Sistema Solar o la Tierra) son diez ¿por qué ha de dividirse el Hombre en siete “principios”? Ésta es la razón de dividir en dos el perfecto número diez. En su totalidad, es decir, súper- espiritualmente y físicamente, las fuerzas son DIEZ: Tres en el plano subjetivo e inconcebible, y siete en el objetivo. Conviene tener en cuenta que ahora estamos describiendo los dos opuestos polos:

 

             El primordial Triángulo que, tan luego como se refleja en el “Hombre celeste”, el superior de los siete inferiores, desaparece y se restituye a la “Oscuridad y el Silencio”;

             El hombre astral paradigmático, cuya mónada (âtmâ) está representada también por un triángulo, pues se va transformando en ternario en los conscientes intervalos “devachánicos” ( La Morada de los Dioses, un estado intermedio entre dos vidas terrestres, en el cual el Ego, entra después de la muerte del cuerpo físico en la tierra.).

 

            El hombre meramente terrestre se refleja en el universo de materia, por decirlo así, de arriba abajo, y el Triángulo superior, en donde residen la ideación creadora y la subjetiva potencialidad de la facultad formativa, se transporte al hombre de barro debajo de los siete. Así, tres de los diez, son en  realidad uno solo y contienen en sí el mundo arquetípico, sólo en ideal y paradigmática posibilidad, esto es, en potencia y no en acto.

 

            La potencia creadora de formación reside en el Logos, síntesis de las siete Fuerzas o Rayos, que inmediatamente se convierte en el Cuaternario o sagrada Tetraktys. Este proceso se repite en el hombre, en quien el inferior triángulo físico, en conjunción con el femenino Uno, llega a ser el masculino-femenino creador, o generador. Lo mismo ocurre en todavía más inferior plano en el mundo animal. Verdaderamente hay misterio arriba y misterio abajo.

            

           Así está relacionado lo supremo, con lo ínfimo y más animal.

 

         

 

 

DIAGRAMA  I

 

DIAGRAMA 1

 

 

 

         Vemos en este diagrama que el cuerpo físico del hombre (o su cuerpo) no participa de las directas y puras ondas de la divina Esencia que fluyen de lo Uno en Tres (lo Inmanifestado) por medio del Logos Manifestado (parte superior del diagrama). Purusha, el Espíritu primordial, toca la humana cabeza y allí se detiene. Pero el hombre espiritual, síntesis de los siete principios, está directamente relacionado con aquél.

 

         Aquí hemos de decir algo acerca de la usual enumeración exotérica de los principios.

 

          Al principio se dio tan sólo una clasificación aproximada. El Buddhismo Esotérico comienza por Âtmâ, el séptimo, y concluye por el Cuerpo Físico, el primero. Ahora bien; no deben considerarse estrictamente como “Principios” ni Âtmâ, que no es principio individual, sino una radiación del Logos inmanifestado y uno con Él; ni tampoco el Cuerpo Físico, que es la corteza o concha del Hombre Espiritual.

 

           Además, el “principio” capital, no mencionado todavía, es el “Huevo Luminoso” (Hiranyagarbha) o la invisible esfera magnética que rodea a todo hombre (Lo mismo ocurre con los, animales,  vegetales y aún  los  minerales. Reinchenbach nunca entendió lo que le dijeron los sensitivos y clarividentes. Es el fluido magnético ,áurico u ódico que emana del hombre, pero también es algo más.) Es él la directa emanación del Rayo Âtmico en su trino aspecto de Creador, Conservador y destructor (Regenerador); y también de Buddhi-Manas.

 

              El séptimo aspecto de esta aura individual, es la facultad de asumir la forma de su cuerpo y convertirse en el “radiante” y Luminoso Angoeides. Esto es en rigor, lo que a veces se convierte en la forma llamada Mâyâvi Rüpa.(Palabra del idioma Sánscrito que significa “Forma Ilusoria”, el “doble” en filosofía esotérica, el cuerpo del plano mental inferior o concreto.)

 

                  Por lo tanto, según explica la segunda parte del diagrama (representativa del hombre astral), el Hombre Espiritual consta solamente de cinco principios, según enseñan los vedantinos, quienes substituyen por el físico el cuerpo áurico y funden en uno los dos principios manásicos o de conciencia.

 

               Así cuentan cinco principios (Koshas o envolturas) y llaman Âtmâ al sexto, que no es tal “principio”. En esto se funda la crítica de Subba Row acerca de la división expuesta en el Buddhismo Esotérico. Pero veamos ahora cuál es la verdadera enumeración esotérica.

        

              No se había permitido hasta ahora hablar públicamente del cuerpo áurico, a causa de ser tan sagrado. Después de la muerte física, el cuerpo áurico se asimila la esencia de Buddhi y Manas y se convierte en el vehículo de estos principios espirituales, que no son objetivos; y entonces, con la plena radiación de Âtmâ sobre él, se eleva al estado devachánico como Manas-Taijasi.

 

              Por esta razón se le designa con varios nombres. Es el Sûtrâtmâ, el plateado “hilo” que “encarna” desde el principio hasta el fin del manvántara,(Un período de manifestación del Universo, opuesto al Pralaya (reposo o disolución), término aplicado a varios ciclos, especialmente a un Día de Brahmá, que comprende 4.320.000.000 de años solares, y al reinado de un Manú.), engarzando en su continuidad las perlas de las existencias humanas,(reencarnaciones) es decir, es el espiritual aroma de las personalidades que sigue durante la peregrinación de la vida.

 

               También es la materia con que los adeptos forman sus cuerpos astrales, desde el Augoeides y el Mâyâvi Rûpa descendiendo a los menos sutiles. Después de la muerte física, cuando las más etéreas partículas del hombre han absorbido en sí los espirituales principios de Buddhi y Manas Superior, y se iluminan con la radiación de Âtmâ, el cuerpo áurico permanece en devachánico estado de conciencia o, en el caso de un adepto completo, prefiere el estado de Nirmânakâya (Del Sánscrito, tiene varias interpretaciones, una de ellas indica que es la forma del adepto o yogui, que elige o entra en dicho estado post morten, con preferencia a la condición de Dharmakaya o estado nirvánico absoluto. Y obra así porque el último Kaya ( cuerpo) le aleja para siempre del mundo de la forma, confiriéndole un estado de bienaventuranza, del cual no puede participar ningún otro ser viviente, por la cual así el adepto queda privado de la posibilidad de ayudar a la humanidad o a los mismos Devas. Como Nirmânakâya sin embargo, el hombre deja detrás de él , sólo su cuerpo físico, y conserva todos los demás principios, excepto el kámico, porque lo ha extirpado para siempre de su naturaleza. Así que en vez de entrar en una bienaventuranza egoísta, elige una vida de propio sacarificio, a fin de ayudar a la humanidad, de un modo invisible, pero muy eficaz.

 

                 Tal adepto reside (invisible) en el plano astral, en relación con la Tierra y vive con todos sus principios menos el Kâma Rûpa y el Cuerpo Físico.

 

             En el caso de pleno adepto, se desintegra sólo el cuerpo físico y desaparece con su causa, el cuerpo animal, el centro de los deseos y pasiones. Pero durante la vida del adepto, todos estos centros están más o menos activos y en constante correspondencia con sus prototipos los centros cósmicos y sus microcosmos, los principios. Únicamente por medio de estos cósmicos y espirituales centros, pueden recibir oculta interacción los centros físicos (16), porque los orificios o aberturas son canales que conducen al cuerpo las influencias, es decir, las fuerzas cósmicas que la voluntad del hombre atrae y utiliza.

 

         Por supuesto, que esta voluntad ha de actuar primeramente por medio de los principios espirituales. Para mayor claridad, pongamos un ejemplo. Si queremos evitar un dolor, pongamos por caso, en el ojo derecho, hemos de atraer hacia él la potente fuerza magnética del principio cósmico correspondiente al ojo derecho y también a Buddhi.

 

        Por un poderoso esfuerzo de voluntad, cread una imaginaria línea de comunicación entre el ojo derecho y Buddhi, colocando éste, como si fuese un centro, en la misma parte de la cabeza. Aunque digamos que esta línea es “imaginaria”, adquiere verdadera realidad en cuanto logréis verla con la vista mental y darle una forma y un color.

 

         Una cuerda vista en sueños no es, y, sin embargo, es. Además, según el color espectral de que dotemos a la línea, así será su activa influencia. Ahora bien; Buddhi y Mercurio se corresponden mutuamente; y ambos son de color amarillo radiante y dorado. En el sistema humano, el ojo derecho corresponde con Buddhi y Mercurio, y el izquierdo con Manas y Venus o Lucifer.

 

           Por lo tanto, si vuestra línea es dorada o plateada, aliviará el dolor; y si roja, lo agravará, porque el rojo es el color de Kâma y corresponde a Marte. Los partidarios de la llamada Ciencia Cristiana y los mentalistas han advertido los efectos sin comprender las causas. Descubrieron ocasionalmente el secreto de producir semejantes resultados por abstracción mental, y los atribuyen a su unión con Dios (ellos sabían si personal o impersonal), siendo sólo mero efecto de uno u otro principio. Sea lo que fuere, están en camino de descubrir, aunque todavía han de divagar durante largo tiempo.

 

         Que no incurran los estudiantes esotéricos en el mismo error. Hemos repetido varias veces que los cósmicos planos de sustancia y aun los principios humanos (excepto el plano ínfimo de materia y el cuerpo físico que, según queda expuesto, no son “principios”) no pueden considerarse situados o imaginados en el espacio y en el tiempo. Así como los planos son siete en UNO, así nosotros somos siete en UNO, en aquella misma absoluta Alma del Mundo, que es a la par material e inmaterial espiritual e inespiritual, ser y no-ser. Todos cuantos estudien los misterios del Yo deben penetrarse bien de esta idea.

 

         Recordad que con sólo los sentidos físicos a nuestro servicio, ninguno de nosotros puede esperar percibir más allá de la materia grosera. Para ello es necesario en absoluto valernos de alguno de nuestros siete sentidos espirituales, ya por educación y ejercicio, ya por haber nacido vidente. Sin embargo, por mucha honradez y sinceridad que adornen a un clarividente desconocedor de las verdades ocultas, si no es adepto sus visiones en la luz astral le inducirán a un falso concepto de los moradores de las esferas ocasionalmente vislumbradas, como les sucedió a Swedenborg y otros.

 

         Estos siete sentidos nuestros se corresponden con los demás septenarios de la Naturaleza y de nosotros mismos. El aura humana (El amnios del hombre físico, en todas las épocas de la vida) tiene, física aunque invisiblemente, siete capas, como las tienen el espacio cósmico y nuestra piel física. Esta aura es la que, según nuestro puro o impuro estado físico y mental, nos abre la vista de otros mundos, o nos la cierra herméticamente, dejándonos tan sólo la de este mundo de materia densa.

 

         Cada uno de nuestros siete sentidos físicos (dos de los cuales desconoce todavía la ciencia profana), y cada uno de nuestros siete estados de conciencia ( Estos siete estados son: 1º Vigilia, 2º Ensueño, 3º Sueño natural, 4º Sueño hipnótico, 5º Estado psíquico, 6º Estado Súper psíquico, 7º Estado puramente espiritual.), se corresponde con uno de los siete planos cósmicos, desenvuelve y utiliza uno de los siete sentidos espirituales y está directamente relacionado, en el plano terreno-espiritual, con el cósmico y divino centro de fuerza que lo engendró y que es su creador directo.

 

           Cada sentido físico está también relacionado y sometido a la directa influencia de uno de los siete planetas sagrados.(  Hay un gran número de planetas, grandes o pequeños, no descubiertos aun, pero cuya existencia conocían los antiguos astrónomos, todos ellos Adeptos iniciados.  Sólo siete de nuestros planetas se hallan tan íntimamente relacionados con nuestro globo como lo está el Sol con todos los cuerpos a él sometidos en sus sistema.  Los autores antiguos enumeraban los planetas por el orden siguiente: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno, contando el Sol como planeta para fines exotéricos.  Hay que recordar que la Luna y el Sol son substitutos cada uno para su correspondiente planeta secreto. Por su parte los egipcios y los indos dividían su día en cuatro porciones, cada una de las cuales se hallaba bajo la protección y el gobierno de un planeta.  Andando el tiempo, cada uno de los días vino a llamarse por el nombre del planeta que regía su primera parte, la mañana. 

 

                Hay siete planetas principales o primarios (de los cuales hay tres que han de quedar innominados), que son las esferas de los siete Espíritus que en ellos residen.  Todos los restantes son planetoides más bien que verdaderos planetas.  Cada uno de los planetas –de los cuales sólo siete eran llamados “sagrados”, por ser regidos por los más altos Regentes o Dioses- es un septenario, como lo es asimismo la Cadena a que pertenece nuestra Tierra.

 

               Los Principios que animan a los planetas y otros astros son los Auphanim de la Cábala, los Ángeles de las esferas o Espíritus planetarios, que rigen los destinos de los hombres que nacen bajo una u otra de sus constelaciones. 

 

              Todas las facultades mentales, emocionales, psíquicas y espirituales están influidas por las propiedades ocultas de la escala de causas que emanan de las Jerarquías de los Regentes espirituales de los planetas, y no por los planetas mismos.  Los planetas tienen correspondencia con los principios humanos, con los metales, los días de la semana, los sonidos y los colores.  Así, Marte corresponde al Kâma-rûpa, al hierro, al martes, a la nota do de la escala musical y al color rojo;

 

               el Sol corresponde al Prâna, al oro, al domingo, a la nota re y al color anaranjado;

 

               Mercurio, al Buddhi, al mercurio, al miércoles, al mi y al amarillo;

 

               Saturno, al Kâma-Manas, al plomo, al sábado, al fa y al verde;

 

               Júpiter, a la Envoltura áurea, al estaño, al jueves, a la nota sol y al color azul;

 

                Venus, al Manas o mente superior, al cobre, al viernes, a la nota la y al índigo, y la

 

                Luna, al Linga-zarîra, a la plata, al lunes, al si y al violeta. 

 

               Es de advertir que el Âtmâ, procediendo del Sol espiritual, no corresponde a ningún planeta visible; tampoco tiene relación alguna con ningún color o sonido, porque los incluye a todos ellos. 

 

              En los primeros siglos del cristianismo se admitían como cosa corriente las buenas o malas influencias planetarias, como lo prueban de un modo incontestable ciertas tablas astrológicas, en donde estaban señalados los presagios felices o siniestros correspondientes a cada hora del día y de la noche; tablas que figuraban en los libros compuestos para el uso de los fieles).

 

            Todo esto pertenecía a los misterios menores, cuyos discípulos se llamaban Mystai (los velados), porque sólo podían ver las cosas como a través de una niebla, como si tuvieran los ojos entornados, por decirlo así, mientras que los iniciados o "videntes" de los misterios mayores se llamaban Epoptai (o sea los que ven las cosas sin velo alguno).

 

             Únicamente estos últimos aprendían los verdaderos misterios del Zodíaco y las relaciones y correspondencias entre sus doce signos (dos de ellos secretos), y los diez orificios humanos, que son actualmente, desde luego, por mera diferencia externa, diez en la mujer y tan sólo nueve en el varón.

 

             En el tercer tomo de esta obra ( La Doctrina Secreta). dijimos que hasta el término de la tercera raza raíz, hasta la separación en sexos del hombre andrógino, los diez orificios existían en el hermafrodita, primero potencial, y después funcionalmente.

 

             Así lo indica la evolución del embrión humano. Por ejemplo, la abertura que primero se forma es la cavidad bucal, una especie de “cloaca que comunica con la extremidad anterior del intestino” y que más tarde se transmuta en boca y ano.

 

            Esto representa físicamente, en ocultismo, que el Logos se diferencia y emana materia grosera en el plano inferior. Fácilmente puede explicarse la dificultad con que algunos estudiantes tropezarán, para conciliar las correspondencias entre el Zodíaco y los orificios. La magia es coetánea de la tercera raza raíz, cuyos individuos procreaban al principio por Kriyâshakti (Sánscrito).-  El poder del pensamiento; una de las siete fuerzas de la Naturaleza.  La potencia creadora de los Siddhis (poderes) de los yoguîs perfectos.  [En el Libro de Dzyan, segunda parte, estancia VII, número 21, se lee: “La Tercera Raza vino a ser el vehículo de los Señores de la Sabiduría.  Creó hijos de la Voluntad y del Yoga, mediante el Kriyâ-zakti los creó …”  Kriyâ-zakti es aquel misterioso y divino poder latente en la voluntad de cada hombre, y que, si no es llamado a la vida, avivado y desarrollado por la práctica del yoga, permanece inerte en los 999.999 de cada millón de hombres, por cuya razón se llega a atrofiar. 

 

                 Es aquel misterioso poder del pensamiento que, en virtud de su propia energía inherente, le permite producir resultados fenomenales externos, perceptibles.  Los antiguos sostenían que una idea cualquiera se manifestará exteriormente si la atención [y la voluntad] de uno, está profundamente concentrada en ella. 

 

                 De igual modo, una volición intensa será seguida del resultado apetecido.  Por medio de este poder y el del Ichchhâzakti (poder de la voluntad) es como el yoguî obra generalmente sus prodigios),  y acabaron por engendrar según el actual procedimiento.

 

              Como quiera que la mujer quedó con el perfecto número cósmico de diez (el número divino de Jehovah), se la diputó por más elevadamente espiritual que el hombre. En el antiguo Egipto, las estipulaciones matrimoniales contenían una cláusula según la cual la mujer debía ser la “señora del señor” y su verdadera señora.

 

              El marido se comprometía a “obedecer a su esposa” para la producción de resultados alquímicos, tales como el elixir de la vida y la piedra filosofal; pues los alquimistas varones necesitaban al efecto la ayuda “espiritual” de la mujer.

 

              Pero ¡ay del alquimista que tomara este auxilio en su muerto sentido de unión sexual! Semejante sacrilegio lo arrastraría a la magia negra y fuera irremediable su fracaso.

 

              Los verdaderos alquimistas de la antigüedad se ayudaban de mujeres de edad, evitando escrupulosamente toda relación con las jóvenes; y si acaso alguno de ellos era casado, trataba a su propia esposa como hermana algunos meses antes de proceder a la operación alquímica y mientras la llevaba a cabo.

 

         En Isis sin Velo” se explicó ya el error de creer que los antiguos sólo conocían diez signos del Zodíaco. Los antiguos conocieron los doce, pero los consideraron de distinto modo que nosotros, pues resumieron en un solo signo los de Virgo y escorpión, teniendo en cuenta que se referían directa y simbólicamente al primario hombre dual, y a su separación en sexos. Cuando la reforma del Zodíaco, se añadió el duodécimo signo de Libra, si bien es un signo meramente equilibrante, en el punto de conversión de la humanidad separada en sexos.

         El estudiante ha de aprender debidamente todo esto. Entretanto, recapitulemos cuanto queda dicho:

 

           Todo ser humano es una encarnación de su Dios, o lo que tanto vale, es uno con su “Padre en los Cielos”, como dijo el iniciado Jesús. Hay tantos dioses en el cielo como hombres en la tierra; y, sin embargo, todos estos dioses son en realidad UNO, porque al terminar cada período de actividad se reconcentran, como los rayos del Sol poniente, en el Luminar patrio, en el Logos inmanifestado, que a su vez se funde en lo Absoluto. ¿Podemos decir que estos nuestros “Padres” sean individual o colectivamente nuestros dioses personales, en caso alguno?

 

             El Ocultismo responde resueltamente que nunca. Todo lo que un hombre vulgar puede conocer de su “Padre” es lo que de sí mismo, por sí mismo y en sí mismo conozca. El alma de su “Padre Celestial” está encarnada en él. Esta alma es él mismo, si logra asimilarse la divina Individualidad mientras mora en su concha física.

 

             En cuanto a invocar a este Espíritu, tanto valdría esto como esperar ser oídos por el Absoluto. Nuestras oraciones y ruegos serán vanos, a menos que a las potenciales palabras no añadamos potentes actos y si no hacemos que nuestra aura sea tan pura y divina que el Dios interno pueda actuar externamente, es decir, que llegue a ser algo así como una Potestad extraña.

 

             Así iniciados, santos y hombres puros han podido ser capaces de ayudar a otros, tanto como a sí mismo, en las necesidades, y obrar lo que inconsideradamente se llaman “milagros”, con el auxilio y por mediación de su Dios interno, que sólo ha puesto en condiciones de actuar en el plano externo.

 

           La palabra AUM u OM, correspondiente al Triángulo superior, cuando la pronuncia un hombre puro y santo, vigorizará o despertará, no sólo las Potestades menos excelsas de los elementos y espacios interplanetarios, sino a su Yo superior o “Padre” interno. Pronunciada debidamente por un hombre de vulgar bondad, le ayudará a robustecer su moralidad, sobre todo si entre dos “AUM” medita de propósito acerca de su AUM interno, y concentra toda su atención en la inefable gloria. Pero ¡ay de quien pronuncie la sagrada palabra después de cometer algún pecado trascendental!; porque atraerá a su impura fotosfera, fuerzas y presencias invisibles, que de otro modo no hubieran podido abrirse paso en la divina envoltura.

 

         AUM es el prototipo de Amen. Esta última palabra no es hebrea, sino que, como la de Aleluya, la tomaron judíos y griegos de los caldeos. La palabra Aleluya se encuentra frecuentemente repetida en ciertas inscripciones mágicas grabadas sobre vasos y urnas de las ruinas de Nínive y Babilonia. Amén no significa “así sea”, ni “verdaderamente”, sino que en la remotísima antigüedad significó casi lo mismo que AUM.

 

          Los judíos iniciados (Tanaïm) la empleaban con igual objeto y con parecido resultado que los arios iniciados emplearon la palabra AUM, pues el valor numérico de AmeN en caracteres hebreos es 91, equivalente a la suma de YHVH 23 = 26 y AdoNaY = 65 ó 91. Ambas palabras denotan la afirmación del ser o la existencia de nuestro asexual “Señor” interno.

 

           La ciencia esotérica enseña que todo sonido del mundo visible despierta su correspondiente sonido en los reinos invisibles, y pone en acción alguna fuerza oculta de la Naturaleza. Además, cada sonido se corresponde con un color, un número (Una Potestad espiritual, psíquica o física.) y una sensación en uno u otro plano. Todos los sonidos tienen su eco en los elementos superiores, y aun en el plano físico, y ponen en acción las vidas que hormiguean en la atmósfera terrestre.

 

         Por lo tanto, a no ser que pronunciemos mentalmente la oración y la dirijamos a nuestro “Padre” en el silencio y soledad de nuestro “cerrado aposento”, determinaremos resultados antes desastrosos que benéficos, porque las masas desconocen por completo los potentes efectos que así producen.

 

        Para producir saludables efectos, ha de pronunciar la oración “quien sepa hacerse oír en el silencio”, de modo que ya no sea un ruego, sino un mandato. ¿Por qué se dice prohibió Jesús a sus oyentes que fuesen a las sinagogas públicas? Seguramente que no todos los orantes eran hipócritas y embusteros, ni fariseos que gustaban demostrarse devotos a la vista de las gentes.

 

          Suponemos que algún motivo tendría para ello; el mismo motivo por el cual los ocultistas prohíben a sus discípulos ir a los lugares concurridos, entrar en las iglesias y asistir a sesiones espiritistas, etc., a menos que se pongan a tono con los circunstantes.

 

         La advertencia dada a los principiantes de que no se mezclen con las multitudes, tal vez parezca supersticiosa; pero es verdaderamente eficaz cuando falta conocimiento oculto.

 

          Según saben bien los buenos astrólogos, los días de la semana no se corresponden ordenadamente con los planetas cuyos nombres llevan. Esto consiste en que los antiguos indos y egipcios dividían el día en cuatro partes y ponían cada día de la semana bajo la protección de un planeta, según corroboran las prácticas mágicas; y cada día, como acertadamente dice Dionisio Casio, recibió el nombre del planeta que protegía y guiaba su primera porción.

 

          Por lo tanto, debe el estudiante precaverse contra las “Potestades del Aire” (elementales), que pululan en los sitios públicos, llevando una sortija del metal consagrado al planeta correspondiente al día, o bien, una joya del color peculiar de este planeta. Sin embargo, la protección más eficaz es una conciencia tranquila y un firme deseo de beneficiar a la Humanidad.

 

 

LOS PLANETAS, LOS DÍAS DE LA SEMANA Y SUS CORRESPONDIENTES COLORES Y METALES

 

 

         En el Diagrama II, los días de la semana no aparecen en el orden usual, sino que están colocados con relación a los colores del espectro y a los correspondientes colores de sus planetas regentes. Los primitivos cristianos tienen la culpa de la confusión introducida en el orden de los días semanales; pues tomaron de los judíos los meses lunares y quisieron entremezclarlos con los planetas solares, hasta el punto de no corresponder el orden de estos con el de los días actualmente.

 

         Los antiguos colocaban los planetas en el orden siguiente: Luna, Mercurio, Venus, Sol , Marte, Júpiter y Saturno. Además, en la India y el Egipto, las dos naciones más antiguas, dividían el día en cuatro partes, cada una de las cuales estaba bajo la protección y gobierno de un planeta. Con el tiempo cada día tomó el nombre del planeta que presidía su primera porción, o parte matutina.

 

         Los cristianos procedieron al arreglo de la semana con objeto de poner en séptimo lugar el día del Sol o domingo, y así fueron dando a cada día de la semana el nombre del cuarto planeta en turno, es decir comenzando con la Luna (Lunes), ellos los contaron así: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte; así el Martes, el día cuya primera porción era regida por Marte, llegó a ser el segundo día de la semana y así sucesivamente. Recuérdese que la Luna, como el Sol, reemplazan cada uno a un planeta secreto.

 

DIAGRAMA II

 

 

         La actual división del año solar es posterior de algunos siglos al comienzo de la era cristiana; y nuestra semana no es la misma que la de los antiguos y la de los ocultistas. La división septenaria de las fases lunares es tan vieja como el mundo, y tuvo su origen en los pueblos que computaban el tiempo por lunaciones.

 

        Los hebreos no la empleaban (aunque el segundo capítulo del Génesis parece hablar de ella), pues sólo contaban el séptimo día, o sábado. Hasta la época de los Césares no se nota vestigio alguno de una semana de siete días en ninguna nación, excepto los indos. De la India la tomaron los árabes, y el cristianismo la introdujo en Europa.

 

       La semana de los romanos constaba de ocho días, y la ateniense de diez .Así, una de las innumerables contradicciones y falacias del cristianismo, es la adopción de la inda semana septenaria del cómputo lunar, conservando al propio tiempo el nombre mitológico de los planetas.

 

         Los astrólogos modernos, no dan tampoco la correspondencia de los días y los planetas con sus colores respectivos; mientras que los ocultistas pueden comprobar razonadamente todos los pormenores de sus tablas cromáticas.

 

         Para terminar este primer apunte diremos que los lectores han de agruparse en dos amplios órdenes:

                           Los que no han desechado del todo las usuales escépticas dudas, pero que anhelan conocer cuanto de verdad haya en las afirmaciones de los ocultistas;

                           Los que ya libres de las trabas del materialismo y de la relatividad, advierten que la real y verdadera dicha ha de buscarse únicamente en el conocimiento y personal experiencia, llamada Brahmavidyâ por los filósofos indos, y el conocimiento de Âdi-buddha (La Sabiduría primordial.)  por los arhats buddhistas.

 

                         El primer grupo de lectores puede entresacar de estos estudios aquellas explicaciones que de los fenómenos de la vida no pueda darle la ciencia profana. Aun con tales limitaciones, aprenderán en uno o dos años, más de cuanto les hayan enseñado sus colegios y universidades.

 

                         Respecto de los lectores sinceramente creyentes, quedará premiada su fe al transmutarse en conocimiento. El verdadero conocimiento es privativo del espíritu y sólo puede adquirirse por la mente superior, el único plano en que podemos sondear las profundidades de la omnipenetrante Absolutividad.

 

                       Quien obedece tan sólo a las leyes establecidas por mentes humanas y vive con arreglo a la falaz legislación de los mortales, toma por estrella guiadora un faro que brilla en el océano de Mâyâ, o de las ilusiones temporales, y que únicamente dura una encarnación.

 

                        Las leyes humanas sólo son necesarias para la vida y bienestar físicos del hombre. Son piloto que lo guía a través de los bajíos de una existencia, dueño que con él parte, en el dintel de la muerte. Mucho más feliz es el hombre que en el objetivo plano temporal cumple estrictamente los deberes de la vida diaria, obedece las leyes de su país, y dando al César lo que es del César, lleva en realidad una espiritual y permanente existencia, sin solución de continuidad, sin quebraduras ni intermedios en ninguna de sus etapas, ni siquiera en los altos y descansos de la prolongada peregrinación de la pura vida espiritual.

 

                 Todos los fenómenos de la mente inferior humana, desaparecen como el telón de un escenario, y le permiten vivir en la región del más allá, en el plano nouménico, el único real. Si el hombre logra por la supresión, ya que no por el aniquilamiento, de su egoísmo y personalidad, conocerse a sí mismo tal como es, tras el físico velo de Mâyâ, pronto trascenderá toda pena y miseria, y toda mudanza de donde dimana la pena.

 

                 Semejante hombre será físicamente de materia, y sin embargo, vivirá fuera y más allá de ella. Su cuerpo estará sujeto a cambios, pero él permanecerá inmutable en su sempiterna vida, aun en los temporáneos y efímeros cuerpos.

 

                  Todo esto puede realizarse por el acrecentamiento del inegoísta y universal amor a la Humanidad, por la supresión del egoísmo o personalidad, de que proviene toda humana tristeza y es causa de todo pecado.

 

 

 

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Queridos Hermanos todos:

 

Hasta aquí la trascripción casi literal , del APUNTE I , que se encuentra en el Tomo VI de la Doctrina Secreta de H.P.BLAVATSKY.

 

Como anunciáramos hace un tiempo, la columna que titulamos  ESCUELA ESOTÉRICA” tiene la intención de compartir con todos Uds.,la información que surja desde la Rama Bârâ, de la Unidad de Servicio del Uruguay, de Buena Voluntad Mundial, como resultado  del estudio y meditación ,de los temas que motivaron a H.P.Blavatsky a fundar y dirigir su Escuela Esotérica.

 

Debido al “tenor”  y “peso” del material a compartir, y dado que para ayudar en algo a su comprensión, va a ir acompañado de Diagramas, lo cual dificultaría mucho  su envío por correo electrónico, es que la información que vaya surgiendo , la vamos a publicar en la Pág. Web de la Unidad de Servicio.

 

En la misma página, en el sector de “Bibliotecas en Español”, encontrarán la dirección de la biblioteca UPASIKA ,de nuestro Peregrino Hermano en el Sendero y en el Servicio, de la Unidad del Uruguay, Ignacio, (http://www.upasika.tk/) ,desde donde podrán “bajar o consultar “ todo el material de H.P.Blavatsky y Alice A. Bailey, necesario para estudiar los temas que surgirán desde esta columna, dado que si bien ya hemos traducido algunas palabras en Sánscrito u otro idioma, y que son las explicaciones que están escritas en rojo,

hay varias palabras mas que no lo hemos hecho, pero que se encuentran casi todas en el Glosario Teosófico de Blavatsky, el cual también pueden consultar en la Biblioteca UPASIKA.

 

             Seguiremos con el estudio del TEMA 1, pero ahora analizándolo desde otro ángulo.

 

             El estudiante que ya ha transitado por estos “estudios”, seguramente verá la relación entre un planteo y otro, y el que no la vea, no va a ser afectado en nada, y en última instancia, tuvo acceso a otro tipo de información, que no es de la más común encontrar.

 

Seleccionamos del libro” Teosofía Explicada “ de P. Pavri, una exposición breve, que puede ayudar a aclarar el concepto teosófico sobre creación y evolución, que yace velado en todas las grandes enseñanzas religiosas sobre este tema.

 

Se postula que detrás de  toda vida manifestada está la Existencia Eterna, Única, Infinita, Incognoscible, porque la mente finita del hombre no puede abarcar lo infinito. De ese Principio Primero, a menudo llamado  lo Absoluto , proviene todo, y a ello debe regresar todo finalmente.

 

Nuestro Universo no es sino una ola dentro del inmenso océano de este Absoluto o existencia Única, una manifestación  que aparece y desaparece. De este Absoluto emergen innumerables universos , y en cada universo hay incontables sistemas solares.

 

Cada sistema solar está energizado y gobernado por una Conciencia poderosa llamado un Logos o Verbo de Dios. “ En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” ( Juan 1:1). Esta Conciencia está en todo y todo es parte de ella.

 

La Mente Divina hizo nacer de su propia Naturaleza, nuestro sistema solar junto con muchísimos otros. Quienes estamos en él, somos fragmentos evolucionantes de su vida. De ella venimos y a ella regresaremos.

 

La Mente Divina vive por medio de nosotros, como nosotros vivimos por medio de las innumerables células de nuestros cuerpos físicos, y por medio de nuestros sentimientos y pensamientos.

 

Conforme a la hipótesis Teosófica, son necesarios tres grandes impulsos vitales , para dar existencia a un mundo. y se le conocen como las Tres Grandes Emanaciones u Olas de Vida.

Están simbolizadas en la Trinidad que aparece bajo diversos nombres en las grandes religiones del mundo.

LOGOS DE UN SISTEMA SOLAR

 

LA PRIMERA GRAN EMANACIÓN (1ª OLEADA DE VIDA-EVOLUCIÓN DE LA MATERIA) de energía creadora ígnea ( correspondiente al Espíritu Santo en la Trinidad Cristiana), sale del Logos y hace estremecer el área total “demarcada” para el sistema solar que va a formarse; electrifica con vida y espera en átomos la sustancia primordial o materia pre-genética que existe eternamente.

 

Esta sustancia no debe considerarse como la materia que todos conocemos; es más bien un potencial que permanece así, hasta que esa Primera Emanación la electrifica con vida. Se dice,  que esto se lleva a cabo por un proceso que podría simbolizarse como, un desmenuzamiento en infinitos fragmentos , sin auto-destruirse ( lo cual es una de las muchísimas paradojas que encontramos en nuestro estudio del lado oculto de las cosas).

 

Como expresa el Bhagavad Gita, “Habiendo impregnado este universo con un fragmento de mí mismo, permanezco”.

 

No hay pues, un solo átomo  que no tenga en sí la vida de Dios. Y a la inversa, la Vida Divina solamente puede manifestarse animando materia. Vida y Materia se encuentran juntas e inseparables doquiera hay manifestación.

 

La 1ª Oleada de vida (OBSERVEN EL DIAGRAMA DEL LOGOS DE UN SISTEMA SOLAR) ,pasa a través de los siete campos, descendiendo del cenit al nadir, y volviendo de este, otra vez al cenit. Con esta entrada o involución, prepara la materia para una tremenda jornada en el tiempo.

 

Al agruparse los átomos en moléculas, los elementos químicos quedan listos para la construcción de formas.

Este proceso toma incalculables eones de tiempo, y mucho antes de  quedar completo entra en acción la 2ª Oleada de Vida (Evolución de la Forma)( correspondiente al Hijo en la Trinidad).

 

Se dice que el Logos expide una sucesión constante de olas de vida, de modo que en cualquier momento hay varias de ellas en operación; de otro modo no existiría en un momento dado, sino un solo reino de vida.

 

Igual que la 1ª Oleada de Vida, la 2ª recorre el ciclo del cenit al nadir y vuelta hacia el cenit. En el arco descendente le da a la materia “características” que la capacitarán para responder a estímulos externos, por medio del pensamiento, del deseo y demás.

 

En el nadir termina la involución y comienza la evolución. Cuando la  2ª Oleada comienza  a “ascender” ( no en términos de espacio, sino de conciencia),construye formas con la materia que ahora posee las cualidades que le fueron impartidas en el arco descendente.

La tarea en el arco ascendente, consiste en modelar las formas minerales, vegetales y animales, por medio de las cuales la vida animadora evoluciona en organismos cada vez más complejos.

 

La 1ª Oleada vivificó la materia. La 2ª la dotó de cualidades para responder; y construyó con ella las formas de los reinos inferiores. La 3ª Oleada ( correspondiente al Padre en la Trinidad Cristiana),lanza las mónadas humanas, las chispas imperecederas de la Vida Divina.

 

El término Mónada viene del griego y significa simplemente aquello que es indivisible. Filosóficamente se entiende como un microcosmos o unidad primaria. En Teosofía se usa esta palabra para designar el aspecto inmortal del ser humano, considerado como una unidad; aquello que por medio de reencarnaciones repetidas en los reinos inferiores , progresa gradualmente hacia su meta final.

 

Se dice que las mónadas espirituales o humanas han estado esperando en su propio plano elevado.( No pensemos en este plano monádico en términos de espacio sino como un campo de energía que interpenetra todos los campos más densos, pero que es tan sutil que es completamente imperceptible para cualquier conciencia que esté “ más abajo”.

 

Allí esperan mientras las formas evolucionan a través de los reinos inferiores, mineral, vegetal, y animal. Vigilan la vida que está en esas formas, durante largos períodos de tiempo, infundiendo en ella la voluntad de extenderse y expandirse mediante su incorporación en formas cada vez más sensitivas, formas que las monadas van configurando según sus necesidades.

 

Esta es la “voluntad de vivir” que se observa a través de toda la naturaleza.

Cuando las formas están suficientemente evolucionas para convertirse en instrumentos de la conciencia humana, bajan como un relámpago las mónadas y toman posesión de ellas.

 

Al encontrarse las mónadas con los cuerpos de materia mental que están elevándose, y que también  han estado evolucionando, se unen a ellos y los fertilizan. En el momento de esa unión forman en cada caso lo que se llama el “cuerpo causal” o sea  el instrumento verdadero  de la conciencia humana individual.

 

Esta conciencia humana individual se llama en Teosofía el Ego ( que no debe confundirse con el Ego de la sicología moderna). Este Ego es una expresión de la mónada, tal como la persona es una extensión del Ego, Así desde la esfera de conciencia humana “más alta “ hasta la “ más baja”, hay un hilo ininterrumpido. El alma humana queda diferenciada así, de las formas de vida en los reinos inferiores.

 

Algunas veces se hace la pregunta de si nosotros “ascendimos a través del reino animal”. Por lo que hemos dicho, y el Diagrama siguiente muestra de una manera bien clara, puede verse que si bien la vida ( inseparable de la conciencia) , y las formas que habitamos, evolucionaron a través de los reinos inferiores, la conciencia humana jamás fue otra cosa que conciencia humana; nada que podamos llamar un “yo” ha habitado formas en esos reinos inferiores. La conciencia del “yo”, pertenece al Ego, es decir a una extensión de la conciencia monádica, y comenzó a existir al formarse el cuerpo causal.

 

Este proceso se llama “ individualización”, y señala la transición desde la conciencia simple del reino animal a la auto-conciencia y la formación del alma humana o Ego.

 

En el reino animal, lo que se llama “ alma grupal “, se dice que se manifiesta a la vez por medio de varios cuerpos de animales de una misma especie., En otras palabras, cada animal es apenas una parte de un alma grupal o  colectiva.

 

Las experiencias obtenidas por los animales revierten al morir estos, en su alma grupal y entonces la comparten todos los nuevos animales que naces de esa alma grupal.

El progreso evolucionario a través de los reinos inferiores, hacia la meta de la humanidad es inconsciente y por tanto, inconcebiblemente lento. Pero una vez que alcanza el reino humano, el progreso de cada individuo, queda en sus propias manos.

 

También puede ser lento al principio, porque la auto-conciencia recién formada es débil, y la mónada no ha aprendido  todavía a dirigir sus instrumentos. Pero gradualmente  se acelera este progreso a medida que la conciencia individual crece y se ensancha al pasar por muchas reencarnaciones en una serie de cuerpos físicos , con intermedios para descansar y asimilar las lecciones aprendidas.

 

El Ego comienza en un nivel de civilización extremadamente primitivo, pero asciende gradual, lenta  y penosamente, paso a paso y va aprendiendo una lección tras otra en la escuela de la vida. El intelecto asoma bajo el impulso y estímulo del deseo, fortalecido por el recuerdo de su satisfacción. Al principio no hay moralidad, ni distinción entre el bien y el mal. Pero más adelante el hombre encuentra que vive en un mundo de leyes naturales, y que experimenta placer cuando obedece esas leyes y el dolor cuando las desatiende.

 

También vienen  Grandes Instructores , de edad en edad, a ayudarlo a que evolucione y a que distinga entre lo bueno y lo malo. El hombre pasa por las varias razas para aprender lecciones específicas en cuerpos de distintos tipos y por ambientes diversos. Cada nación tiene una lección especial para enseñar a las almas que encarnan en ella y un mensaje definido con que contribuir a la civilización en conjunto.

 

Grecia por ejemplo, dio al mundo un mensaje de belleza, Roma el da la ley y organización; las razas Teutónicas el intelecto. El alma encarna de raza en raza o de nación en nación, tal como un niño pasa de uno a otro curso en la escuela. A veces encarna en cuerpo femenino con el fin de aprender las lecciones del corazón; otras en cuerpo masculino, para aprender las lecciones del intelecto.

 

Es necesario experimentar en muchos cuerpos de ambos sexos y de muchas razas, antes de poder alcanzar la meta de la plenitud. Esto ha sido expresado bellamente en la frase:

“Dios duerme en el mineral, sueña en el vegetal, despierta en el animal, se hace plenamente despierto y auto-conciente en el hombre, y universalmente conciente en el Cristo, el Ser Superior”.

 

Este Diagrama, los ayudará a comprender mejor el proceso de toda  manifestación y su consiguiente  evolución ,desde menos que un átomo, pasando por  un ser humano hasta más allá de un Logos Solar .

 

 

Proseguiremos el desarrollo del TEMA 1 , pero desde otro ángulo.

 

GÉNESIS

 

  1. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2.  Y la tierra estaba sin orden y vacía. Había tinieblas sobre la faz del océano, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

 

Sin orden es una mala traducción de la palabra Caos (Chaos, Griego).-  El Abismo, la “Gran Profundidad”.  Fue personificado en Egipto por la diosa Neïth, anterior a todos los dioses , una antigüedad de unos siete mil años.  Como dice Deveria, “el único Dios, sin forma ni sexo, que se dio nacimiento a sí mismo y sin fecundación, es adorado bajo la forma de una Madre Virgen”.

 

Como nos dice Mr. Bonwick en su excelente obra acerca de la Creencia egipcia, “Neïth, Nut, Nepte, Nuk (sus nombres se leen de diversas maneras) es una concepción filosófica digna del decimonono de la era cristiana, mejor que del trigésimo nono siglo antes de esta era o en una fecha anterior”.  Y añade el autor antes mencionado:  “Neïth o Nout no es ni más ni menos que la Gran Madre, y a pesar de esto, la Virgen Inmaculada, o Dios femenino, de quien procedieron todas las cosas”.  Neïth es el “Padre-Madre” de las estancias de la Doctrina Secreta, el Swabhâvat de los budistas del Norte,

 

 

            Por Padre-Madre se entienden asimismo el Fuego y el Agua; el Rayo divino y el Caos ,las Aguas primordiales del Espacio, el Espacio, las Tinieblas, etc.

Como expresa el Génesis, la Luz fue creada de las Tinieblas, "y las Tinieblas estaban sobre la haz del abismo".

 

          La individualización es, literalmente, la unión (en la oscuridad de la abstracción) de los dos factores, Espíritu y Materia, por medio de un tercer factor, la voluntad inteligente, el propósito o acción de una Entidad. Gracias a la aproximación de esos dos polos se pro­duce la luz, surge una llama y se percibe una esfera de gloria ra­diante, cuya intensidad de Luz, calor e irradiación aumentan gradualmente hasta llegar a su máxima capacidad o a aquello que llamamos perfección. Se ha de observar que luz, calor e irradiación, caracterizan a todos los entes individualizados, desde los dioses hasta los hombres.

 

El Hombre comienza parcialmente a descifrar el enigma de este fenómeno gracias a su capacidad de producir, mediante el conocimiento científico, lo que se llama luz eléctrica, utilizada para iluminar, calentar y curar. A medida que los investigadores del plano físico hagan más descubrimientos sobre esta materia, se irá esclareciendo la cuestión de la existencia y de la actividad creadora.

 

Referente al origen del fuego de la mente algo más puede aprenderse estudiando los diversos métodos de individualización En relación con el hombre, analizaremos en esta oportunidad  uno solo.

 

El método aplicado durante la cadena lunar (manifestación planetaria anterior a la nuestra), cuando, por medio de la fuerza y la energía innatas, se produjo la conjunción de los tres fuegos, entonces el fuego de la materia estableció contacto con el del Espíritu gracias a la presencia latente de la chispa ígnea de la mente.

 

 Esta chispa de la mente, actuando por el instinto, expulsó a la forma material o sustancia, a tal actividad que pudo elevarse hasta hacer contacto con su polo opuesto. Entonces el hombre animal llegó a sentir aspiración; el Espíritu respondió; la vibración del germen de la mentalidad, como levadura, había compenetrado la sustancia. Así se despertó la conciencia.

 

Tal fue el método empleado por los Hombres celestiales en el sistema solar anterior, y estos avanzados Seres cósmicos adquirieron con­ciencia y dominaron los tres planos inferiores del físico cósmico -los mismos planos que el hombre está tratando de dominar ahora.

 

1. LA NATURALEZA DEL CUERPO EGOICO O CUERPO CAUSAL

 

El tema del Rayo egoico y su relación con el segundo fuego tiene vital importancia para tres tipos de personas: las que se inte­resan por la verdadera sicología o la evolución de la psiquis; las que se hallan en el Sendero o se acercan al mismo y por lo tanto establecen con mayor frecuencia contacto con su propio Ego, las cuales trabajan con las almas de los hombres, los servidores de la raza.

 

Lo antedicho tiene importancia cuando se logra comprender debidamente la función que le corresponde al Ego en el cuerpo causal, entonces se adquiere la capacidad de trabajar en forma científica para resolver el problema de la propia evolución, realizándose un trabajo encomiable a fin de ayudar a evolucionar a nuestros semejantes

 

1. La Manifestación Egoica se Produce por el Contacto de Dos Fuegos.

 

Entraremos ahora a considerar brevemente el tema del Rayo egoico y el cuerpo causal desde el punto de vista del microcosmos, dejando al estudiante que establezca por sí mismo las analogías concernientes al Logos, recomendándole que debe tener muy en cuenta que el ente humano sólo puede comprender la manifestación del Logos solar en el cuerpo físico.

 

Como bien sabemos, en toda manifestación existe la dualidad que produce la triplicidad. El Espíritu establece contacto con la materia; el resultado de ese contacto es el nacimiento del Hijo o Ego, el aspecto conciencia. Por lo tanto, la manifestación egoica constituye el aspecto intermedio, el lugar de unificación y (después de los necesarios ciclos evolutivos) el lugar de equilibrio Nos abocaremos a estudiar esa parte de su naturaleza que concierne al proceso de convertirlo en la perfecta estrella de seis puntas durante las etapas preliminares (la triple personalidad y la triple tríada se fusionaron y mezclaron produciendo en forma perfecta el cuerpo causal a tra­vés del punto intermedio) y cuando abandona el cuerpo físico lo transforma en la estrella de cinco puntos.

 

Expondré lo antedicho en términos de fuego: El cuerpo causal se produce por medio de la vida positiva o fuego del Espíritu (fuego eléctrico) al encarnarse con el fuego negativo de la materia o “fuego por fricción”, lo cual hace surgir el fuego solar. Este fuego central consume, inevitablemente y a su debido tiempo, al tercer fuego, o absorbe su esencia y oportunamente se fusiona a sí mismo con el fuego del Espíritu, quedando fuera de toda demos­tración objetiva.

 

Ahora dilucidaré el tema del cuerpo causal de dos maneras dis­tintas, una de acuerdo a antiguas enseñanzas, la otra, estrictamente de acuerdo a los fenómenos eléctricos ocultos.

 

2. La Manifestación del Ego se Produce Durante la Individua­lización.

 

El cuerpo causal es esa envoltura de sustancia mental produ­cida en el momento de la individualización cuando los dos fuegos hacen contacto. La fuerza o energía que desciende de los planos superiores (el aliento de la Mónada si así quieren denominarlo) produce un vacío, o algo similar a una burbuja en suspenso, formándose la envoltura del cuerpo causal, “círculo no se pasa” de la Vida central.

 

Dentro de esta envoltura se hallan tres átomos deno­minados: unidad mental, átomo astral permanente y átomo físico permanente; individualmente corresponden al séptimo principio de cada una de las tres personas de la tríada microcósmica, reflejo (en los tres mundos del microcosmos) de las tres Personas de la Tríada logoica.

 

 

 

II. LA NATURALEZA DE LOS ATOMOS PERMANENTES

 

 

1. Propósito de los Átomos Permanentes.

 

            Asimilar experiencia y transmutarla en cualidad. Resultado di­recto del trabajo del Rayo del Ego al actuar sobre el átomo.

 

 

2. El Lugar que Ocupan Los Átomos Permanentes en el Cuerpo Egoico.

 

 La importancia que tiene el átomo astral permanente. Existe un hecho que se debe captar y recalcar en relación con el lugar que ocupa el átomo permanente dentro de la periferia causal y su evolución: el átomo astral permanente constituye en este sis­tema solar el receptor de cierta influencia de fuerza o energía, siendo estimulado y energetizado en mayor grado que los otros átomos, lo cual se debe a las razones siguientes:

 

Primero. El centro de polarización del cuarto reino o huma­no, se halla en la conciencia astral, considerando a este reino como una unidad expresada. Inevitablemente, la mayoría de los hombres dirigen y controlan el vehículo físico desde el astral y a través de su naturaleza de deseos

 

Segundo. La meta de la humanidad consiste en llegar a ser Maestro de Sabiduría, o entes conscientes dentro del Cuerpo del Dragón de Sabiduría o de Amor. El hombre lo logra cuando pue­de actuar conscientemente en el vehículo búdico o cuando el áto­mo astral permanente es reemplazado por el átomo búdico per­manente.

 

El triángulo atómico. Para el vidente la envoltura causal es una esfera de sustancia vibrante y viviente; dentro de ella pue­den verse tres puntos ígneos. En el corazón de la esfera hay una llamarada de luz central que emite rayos; estos son siete y actúan sobre dichos puntos o círculos (análogos a los electrones de los átomos de la ciencia) produciendo en esta etapa un gran efecto sobre el átomo astral permanente.

 

El átomo físico permanente está situa­do relativamente cerca del centro positivo; a través de él actúa la fuerza que pasa al átomo astral permanente, formando cinco rayos de luz semi coloreada que al mezclarse con el tono intenso y vívido del átomo astral permanente aumenta su intensidad, hasta que la llamarada es tan fuerte que los dos puntos o electrones parecen fusionarse, produciendo tal intensidad de luz que aparentan disol­verse.

 

La unidad mental, que ocupa dentro del cuerpo causal un lugar análogo al del planeta más apartado del sol, comienza a vibrar en forma similar, y los otros dos puntos (considerados ahora uno) inician una interacción con la unidad mental, en la que se origina y continúa aplicando un proceso similar hasta que los dos puntos -circulando alrededor de su centro positivo- también se acercan, mezclan, fusionan y disuelven.

 

 

REENCARNACIÓN

 

 

1. El cristiano confunde la Ley de Renacimiento con lo que él denomina “la trasmigración de las almas”, y frecuentemente cree que dicha ley significa que los seres humanos renacen en cuerpos de animales o formas inferiores de vida, lo cual es absolutamente erróneo.

Más allá del hecho de que la Ley de Renacimiento existe, muy poco sabemos ...Muy  pocas cosas pueden decirse que sean exactas respecto a ella, lo cual no puede ser refutado.

 

a.     La Ley de Renacimiento es una de las grandes leyes naturales de nuestro planeta.

 

b.     Es un proceso establecido, que se lleva a cabo de acuerdo a la Ley de Evolución.

 

c.          Está íntimamente relacionada y condicionada por la Ley de Causa y Efecto.

 

d.     Es un proceso de desenvolvimiento progresivo que permite al hombre avanzar desde las formas groseras del materialismo irracional hasta lograr la perfección espiritual y una inteligente percepción que le permitirá llegar a ser un miembro del Reino de Dios.

 

e.     Explica las diferencias que existen entre los hombres y ‑en conexión con la Ley de Causa y Efecto (denominada Ley del Karma en Orien­te)‑ justifica las diferentes circunstancias y actitudes hacia la vida.

 

f.      Es la expresión del aspecto voluntad del alma y no el resultado de la decisión de una forma material; es el alma, que existe en todas las formas, quien reencarna, elige y construye los adecuados vehículos físico, emocional y mental, con los cuales puede aprender las corres­pondientes y necesarias lecciones.

 

g.     La Ley de Renacimiento (en lo que concierne a la humanidad) entra en vigencia en el plano del alma. La encarnación es motivada y dirigida desde el nivel del alma en el plano mental.

 

h.     Las almas encarnan cíclicamente en grupos, de acuerdo a la ley, a fin de establecer correctas relaciones con Dios y con sus semejantes.

 

i.      El desenvolvimiento progresivo, de acuerdo a la Ley de Renacimiento, está condicionado en gran parte por el principio mental, "así cómo el hombre piensa en su corazón, así es él". Estas breves palabras mere­cen cuidadosa reflexión.

 

j.      De acuerdo a la Ley de Renacimiento el ser humano desarrolla su mente con lentitud; luego ésta comienza a controlar la naturaleza emocional‑sensoria y, finalmente, revela al hombre su alma, naturale­za y medio ambiente.

 

k.     En esa etapa de desarrollo el hombre empieza a hollar el Sendero de Retorno y se dirige gradualmente (después de muchas vidas) hacia el Reino de Dios.

 

l.      Cuando el hombre por el desarrollo de la mente, por la sabiduría, el servicio práctico y la comprensión, ha aprendido a no pedir nada para el yo separado, ya no desea vivir en los tres mundos y se libera de la Ley de Renacimiento.

 

m.    Entonces es consciente del grupo, del alma de su grupo y del alma de todas las formas, alcanzando, tal como Cristo dijera, una etapa de perfección crística, llegando "a la medida de la edad de la plenitud de Cristo"

 

 

2. Ninguna persona inteligente tratará de ir más allá de esta amplia generalización. Cuando Cristo reaparezca poseeremos un conocimiento más realista y verdadero, sabremos que estamos eternamente vinculados con las almas de todos los hombres y definidamente relacionados con aquellos que reencarnan con nosotros, que aprenden las mismas lecciones y pasan las mismas experiencias y experimentos que nosotros.

 

3. Las civilizaciones, las culturas, las razas y las naciones aparecen y desaparecen, pero con ellas van y vienen las mismas individualidades, cose­chando los frutos de la experiencia y avanzando progresivamente hacia un gobierno propio más pleno, y una organización y síntesis grupales.

 

4. Parecería que únicamente son aplicables hasta ahora dos reglas, en conexión con el retorno del ego a la encarnación física.

 Primero, sí no se ha alcanzado la perfección, el alma debe retornar y continuar el proceso de perfeccionamiento en la Tierra.

Segundo, el deseo insatisfecho constituye el impulso que predispone al ego a tal actividad.

 

Ambas afirmaciones son parcialmente verídicas y genéricas en su efecto, pero sólo verdades parciales e incidentales a otras verdades mayores, aún no presentidas y observadas con exactitud por los esoteristas; son secundarias y están expresadas en términos de los tres mundos de la evolución humana, de la intención de la personalidad y de los conceptos sobre tiempo‑espacio.

 

     Fundamentalmente no es el deseo el que impulsa al retorno, sino la voluntad y el conocimiento del plan. Tampoco es la necesidad de lograr la perfección final lo que impele al ego a adquirir experiencia en la forma, porque el ego o yo ya es perfecto. El incentivo principal es sacrificio y servicio para esas vidas menores que dependen de la inspiración superior (que puede dar el alma espiritual) y la determinación de que ellas pueden además, alcanzar estados planetarios equivalentes al del alma sacrificada...

 

Los términos renacimiento y reencar­nación son engañosos; "impulso cíclico", "repetición inteligente, plena de propósito" y "consciente inhalación y exhalación", describirían con más exactitud este proceso cósmico. Sin embargo, es difícil que capten esta idea, porque es necesario poseer la capacidad de identificarse con Aquel que así respira ‑el Logos planetario‑, y el tema por lo tanto debe permanecer relativamente confuso hasta haber recibido la iniciación.

 

Esotéricamente hablando, el punto de mayor interés reside en el hecho de que el renacimiento grupal tiene lugar en todo momento y la encarnación del individuo es inci­dental a este gran acontecimiento. Esto ha sido en gran parte ignorado u olvidado, debido al intenso y egoísta interés en la vida y experiencia persona­les, evidenciado en las detalladas conjeturas sobre el retorno del individuo, expuesto en los libros comunes seudo ocultistas, siendo la mayoría inexacta y ciertamente sin importancia.

 

5. Cada alma que se retiró del cuerpo, ha vuelto repetidas veces a la tierra, y muchos millones de ellas están hoy aquí, particularmente aquellas que estuvieron presentes en los últimos días de la época atlante y constituyen la flor y el producto más elevado de esa raza altamente emocional. Traen consigo las predisposiciones y las tendencias innatas con que su historia pasada los ha dotado.

 

6. Una determinada encarnación no es un acontecimiento aislado en la vida del alma, sino parte y aspecto de una secuencia de experiencias destina­das a conducir a una meta clara y definida, meta elegida libremente, retorno deliberado de la materia al espíritu y eventual liberación.

 

7. El hombre ha consumado así, conscientemente, su propia liberación. Estos resultados son autoinducidos por el hombre al emanciparse en los tres mundos, quien destruye la rueda de los renacimientos, en lugar de ser destruido por ella.

 

8. No todas las encarnaciones en el plano físico tienen la misma importan­cia; algunas, desde el punto de vista del Ego, son insignificantes y otras de valor.

 

9. Cuando la vida de la personalidad ha sido plena y rica, pero no ha alcanzado la etapa en que el yo personal puede colaborar conscientemente con el Ego, la personalidad atraviesa por períodos nirvánicos cuya duración depende del interés en la vida y de la capacidad del hombre para reflexionar sobre sus experiencias. Más tarde, cuando el Ego domina la vida de la personalidad, el hombre se interesa en cosas más elevadas, y el nirvana del alma se convierte en su meta. Ya no le interesa el devachán. Empero, aquellos que están en el Sendero (ya sea el de probación o el de Iniciación) por regla general no van al devachán, sino que encarnan inmediatamente al girar la rueda de la vida, lo cual ahora sucede por la colaboración consciente entre el yo personal y el Yo divino o Ego.

 

10. Al finalizar la evolución, cuando el ente humano se halla en el Sendero, controla conscientemente su destino y agota su karma, los intervalos entre dos encarnaciones serán más o menos breves, según la elección que haga el hombre en beneficio del trabajo a realizar  y de acuerdo a su intención de liberarse de la forma.

 

11. Si el deva o Ángel solar ama todavía la manifestación y desea existir objetivamente, identificándose voluntariamente con la sustancia, se produce el fenómeno de la reencarnación.

 

12. Algunos Egos cumplen sus ciclos de encarnaciones y pralayas muy rápidamente, otros emplean incontables eones, por lo tanto es imposible determinar el "promedio" que existe por ejemplo, en la aparición de los Egos' en el plano astral.

 

13. Cuando han desencarnado los entes humanos ...pasan al mental a través del astral y descienden nuevamente a la encarnación desde niveles mentales.

 

14. Los factores que rigen la venida a la encarnación de un discípulo son los siguientes:

 

Primero, su deseo de eliminar karma rápidamente a fin de liberarse para prestar servicio. El Ego plasma este deseo, en el discípulo, durante la encar­nación, eliminando así cualquier deseo por continuar en la bienaventuranza del devachán o trabajar en el plano astral. Por lo tanto, el objetivo del discípulo después de la muerte es desembarazarse de sus cuerpos sutiles y adquirir otros nuevos. No desea tener un período de descanso...Entonces el hombre se ausenta del plano físico por breve tiempo y es impelido por su Ego a tomar un cuerpo físico con gran rapidez.

 

Segundo, su deseo de realizar alguna obra de servicio dirigido por su Maestro. Esto implicará algunos ajustes, y ocasionalmente la temporaria detención de su karma.

 

Tercero, un discípulo volverá a la encarnación ocasionalmente a fin de adaptarse al plan de un discípulo más avanzado que él. Cuando un mensajero de la gran Logia necesita un vehículo para expresarse y no puede usar un cuerpo físico debido a la sutilidad de sus sustancia, utilizará el cuerpo de un discípulo.

 

Tenemos un ejemplo, en la forma que Cristo usó el cuerpo del iniciado Jesús, al tomar posesión de él en el momento del Bautismo.

    

Cuarto, un discípulo puede estar muy avanzado en ciertas líneas, pero, debido a su desarrollo incompleto, carece de lo que se llama pleno desenvol­vimiento de un principio particular. Por lo tanto puede decidir (con pleno consentimiento de su Ego y de Su Maestro) tomar una rápida serie de encarnaciones consecutivas con la intención de trabajar específicamente para llevar cierta cualidad o serie de cualidades, a un punto elevado de vibración, completando así su esfera de manifestación.

 

Esto explica que se encuentren a veces personas peculiares aunque poderosas; son tan unilaterales que parecen estar desequilibradas y dedican toda su atención a una línea de desarrollo, en tal forma que otras líneas son casi imperceptibles. Sin embargo, aparentemente tienen gran influencia, fuera de toda proporción, en relación a su valor superficial.

 

Una comprensión de estos factores disuadirá al estudiante inteligente de emitir juicios precipitados y llegar a rápidas conclusiones respecto a sus semejantes.

 

Ocasionalmente aparece una variante en estas rápidas e inmediatas encar­naciones, cuando un iniciado (cuyo ciclo casi ha cumplido), reencarna expre­sando casi totalmente un principio perfecto. Esto lo hace para bien de determinado grupo que ‑a pesar de ocuparse en trabajar para la humani­dad‑ fracasa en su objetivo por carecer de una cualidad particular o corrien­te de fuerza. Cuando esto se evidencia en el aspecto interno, algún discípulo avanzado pone a disposición de la Jerarquía la energía de esa cualidad particular y la envía para equilibrar al grupo; con frecuencia lo hace durante un período de rápida sucesión de vidas.

 

Tales son algunas de las causas que rigen la manifestación periódica de quienes están clasificados en los archivos jerárquicos como "puntos alineados de fuego". Se caracterizan por la energía que fluye a través de ellos, la cualidad magnética de su trabajo, sus poderosos efectos grupales y su com­prensión del plan en el plano físico.

 

15. La Ley de Renacimiento oculta en sí el secreto de la crisis actual. Los egos se reúnen en grupos para agotar cierto karma acumulado en el pasado.

 

16. Las diversidades entre los hombres son innumerables, pero en cada vida hay una tendencia predominante hacia la que se dirigen todas las energías de su naturaleza...No obstante, llega el día en que el alma despierta a la necesidad de dominar la situación y afirmar su propia autoridad.

 

17. Todas las almas encarnan y reencarnan bajo la Ley del Renacimiento. De allí que en cada vida no sólo se recapitulan las experiencias anteriores sino que se reasumen antiguas obligaciones, se restablecen antiguas relacio­nes, se tiene la oportunidad de saldar antiguas deudas, la posibilidad de retribuir y no progresar, despertar cualidades hondamente arraigadas, reco­nocer antiguas amistades y enemistades, solucionar detestables injusticias y explicar lo que condiciona al hombre y hace que sea lo que es. Tal es la ley que ahora reclama un reconocimiento universal.

 

18. La nueva sicología debe ser inevitablemente construida sobre la pre­misa de que una sola vida no es la única oportunidad del hombre en la que se debe lograr la integración y eventual perfección. La gran Ley de Renacimiento debe ser aceptada, entonces se hallará que es en sí misma el agente liberador en cualquier momento de crisis o caso problema psicológico. El reconocimiento de que existen otras oportunidades, y un extenso sentido del factor tiempo, son tranquilizadores y de gran ayuda para muchos tipos de mente.

 

19. Toda enseñanza dada en relación al renacimiento o a la reencarnación, prácticamente ha puesto el énfasis sobre el aspecto fenoménico material, aunque siempre se ha referido más o menos en forma casual a las adquisicio­nes espirituales y mentales, obtenidas en la escuela de la vida en este planeta, una encarnación tras otra. Poca atención se ha puesto sobre la verdadera naturaleza de la percepción en desarrollo y el desarrollo de la conciencia interna del verdadero hombre; raras veces o ninguna, se hace hincapié sobre la comprensión adquirida en cada vida, respecto al mecanismo de contacto y el resultado de la creciente sensibilidad al medio ambiente.

 

20. Todo el tema del renacimiento es en la actualidad muy poco compren­dido. En su moderna presentación y en el énfasis puesto tan fuertemente en los pequeños e insignificantes detalles, han tergiversado y desviado el amplio alcance del tema, ignorando la verdadera importancia del proceso. Los grandes rasgos del proceso de la encarnación han sido mayormente pasados por alto. En la discusión sobre la longitud del tiempo en que un hombre está desencarnado y en la consideración de la necia información sobre lo no comprobable y lo probable, y en la pueril reconstrucción de vidas pasadas que hacen quienes se inclinan hacia la Teosofía (ninguno de ellos posee conocimiento alguno de la verdad), se pierde de vista la real verdad y belleza del tema.

 

 

PRALAYA

 

 

          La naturaleza del pralaya. Podemos considerar al pralaya como el trabajo de “abstracción” y el método que pone a la forma bajo el aspecto Destructor del Espíritu, actuando siempre bajo la Ley de Atracción, de la cual la Ley de Síntesis es subsi­diaria

 

         El periodo de pralaya entre dos encarnaciones. Es de na­turaleza triple y afecta a la sustancia de los tres vehículos: físico, astral y mental, reduciendo la forma a su sustancia primitiva y disipando su estructura atómica. La energía del segundo aspecto (el constructor de la forma) se retira por voluntad del Ego, y los átomos que componen la forma se disocian entre sí, retornando a la fuente de reserva de donde volverán a ser retirados cuando lle­gue el momento. Esto se produce gradualmente por medio de las etapas que ya conocemos:

 

La primera etapa consiste en retirar la fuerza vital del vehículo etérico del triple cuerpo físico (denso, líquido y gaseoso) y la con­siguiente “corrupción", siendo “dispersado en los elementos”. El hombre objetivo desaparece y el ojo físico ya no lo ve aunque se halla en su cuerpo etérico. Cuando la visión etérica esté desarro­llada, la idea de la muerte asumirá proporciones muy diferentes. Cuando la mayoría de la raza pueda ver a un hombre actuar en su cuerpo físico etérico, el abandono del cuerpo denso será conside­rado como una “liberación”.

 

         La siguiente etapa consiste en retirar la fuerza vital del cuerpo etérico y en desvitalizarlo. El etérico sólo es una extensión de un aspecto del sutratma o hilo, y este hijo es hilado por el Ego dentro del cuerpo causal en forma similar a como una araña teje su tela. Puede ser acortado o alargado a voluntad, y cuando ya se ha deci­dido la duración del período del pralaya, este hilo de luz o de fuego solar (observen la palabra solar) se retira y vuelve al subplano atómico donde seguirá vitalizando al átomo permanente, mante­niéndose conectado

dentro del cuerpo causal. Entonces los impul­sos de vida, en lo que se refiere al plano físico, se centralizan den­tro de la esfera atómica.

 

La tercera etapa consiste en retirar la fuerza vital de la forma astral para que se desintegre en forma similar y la vida se centra­lice dentro del átomo astral permanente. Ha adquirido una acre­centada vitalidad por medio de la existencia en el plano físico, y le ha dado color por medio de la experiencia astral.

 

La etapa final para el átomo humano consiste en ser retirado del vehículo mental. Las fuerzas vitales, después de esta abstrac­ción cuádruple, se centralizan totalmente dentro de la esfera egoi­ca; el contacto con los tres planos inferiores sigue siendo posible por medio de los átomos permanentes, centros de fuerza de los tres aspectos de la personalidad.

 

En cada encarnación las fuerzas vitales han adquirido, por me­dio del empleo de los vehículos,

 

a.    una actividad acrecentada, almacenada en el átomo físico permanente,

 

b.    una coloración, almacenada en el átomo astral permanente

 

c.    una cualidad de fuerza o propósito activo, almacenada en la unidad mental, actuando como facultad en el Devachan.

 

 

 

DEVACHAN

 

El Devachan ([1]) ([2]) es un estado de conciencia que refleja la vida de la Personalidad, ese estado elevado que llamamos concien­cia nirvánica, logrado por la acción egoica, reflejado tenuemente en los entes separados (y, por consiguiente, matizados por el placer egoísta y separatista) que se hallan grupalmente en dicho estado. En ese estado elevado de conciencia cada ente separado, por me­dio de la autorrealización, participa de la realización grupal, resi­diendo allí su felicidad, no sintiendo ya la separación sino única­mente unión y unidad esenciales.

 

Por lo tanto, como puede natu­ralmente deducirse, no existe devachán para el salvaje o el hombre poco evolucionado, pues no les corresponde ni tienen mentalidad para comprenderlo; a ello se debe la rapidez con que vuelven a encarnar y la brevedad del período praláyico. En tales casos el Ego, en su propio plano, tiene muy poco que asimilar en el resto de las encarnaciones, de allí que el principio vida se retira rápida­mente de la forma mental, impulsando al Ego a reencarnar casi inmediatamente.

 

Cuando la vida de la personalidad ha sido plena y rica, pero no ha alcanzado la etapa en que el yo personal puede colaborar cons­cientemente con el Ego, la personalidad atraviesa por períodos nir­vánicos cuya duración depende del interés en la vida y de la capaci­dad del hombre para reflexionar sobre sus experiencias. Más tarde, cuando el Ego domina la vida de la personalidad, el hombre se interesa en cosas más elevadas, y el nirvana del alma se convierte en su meta. Ya no le interesa el devachán. Empero, aquellos que están en el Sendero (ya sea el de probación o el de Iniciación) por regla general no van al devachán, sino que encarnan inmediata­mente al girar la rueda de la vida, lo cual ahora sucede por la cola­boración consciente entre el yo personal y el Yo divino o Ego.

 

              Después viene el período en que adquiere la liberación. En esta etapa, el hombre, el alma liberada, ha logrado de acuerdo a la ley, “abstraerse” de la materia de los tres mundos. Ha empleado sustancia dévica, ha trabajado con ésta y establecido todos los con­tactos vibratorios posibles, adquiriendo todos los “conocimientos” y “revelaciones” que le corresponden; los devas ya no pueden mantenerlo prisionero. Es libre hasta que consciente y voluntariamente, pueda regresar, en otra ronda como miembro de una Jerarquía, a fin de continuar su trabajo de servicio para la humanidad poco evolucionada de esa época lejana.

 

 

EL TERCER OJO

 

 

El tercer ojo, se forma por la actividad de tres factores:

 

Primero, mediante el impulso directo del Ego en su propio plano. Durante la mayor parte de la evolución el Ego hace contacto con su reflejo, el hombre en el plano físico, mediante el centro que se halla en la cima de la cabeza. Cuando el hombre esté más evolucionado y se aproxime o esté hollando el Sendero, el Yo interno se aferrará más a su vehículo inferior, y descenderá hasta un punto de la cabeza o del cerebro que se encuentra aproximada­mente en el centro de la frente. Éste es su contacto más inferior.

 

Es interesante observar aquí la analogía que existe con la evolu­ción de los sentidos. Los tres sentidos principales y los primeros en manifestarse sucesivamente son oído, tacto y vista. Durante gran parte de la evolución el oído constituye el impulso que guía la vida humana por medio del contacto egoico establecido en la parte superior de la cabeza. Luego, cuando el Ego desciende un poco más, se une al centro etérico activo en conexión con el cuerpo pituitario y el hombre responde a las vibraciones más sutiles y su­periores; entonces se despierta la analogía esotérica del sentido físico, el tacto.

 

 Por último se abre el tercer ojo y la glándula pineal comienza a funcionar simultáneamente. Al principio la visión es oscura y la glándula sólo responde parcialmente a la vibración, pero en forma gradual el ojo se abre totalmente, la glándula está plenamente activa, y tenemos al hombre “totalmente despierto”. Cuando esto sucede, vibra el centro alta mayor y entonces los tres centros físicos de la cabeza funcionan.

 

Segundo, mediante la actividad coordinada del centro princi­pal de la cabeza, el loto de múltiples pétalos que se halla sobre la parte superior de la cabeza. Este centro afecta directamente a la glándula pineal, y la interacción de fuerza detrás de ambos (la ana­logía en pequeña escala de los pares de opuestos espíritu y mate­ria) produce el gran órgano de la conciencia, el “Ojo de Shiva”.

 

El tercer ojo dirige la energía o fuerza, y por lo tanto es el instrumento de la voluntad o Espíritu; responde a esa voluntad sólo cuando es controlada por el aspecto Hijo, el revelador de la natu­raleza amor-sabiduría de los dioses y del hombre, siendo por lo tanto el signo del mago blanco.

 

Tercero, mediante la acción refleja de la glándula pineal misma.

 

A medida que estos tres tipos de energía o la vibración de estos tres centros comienzan a hacer contacto entre sí, se establece una definida interacción. Esta triple interacción forma con el tiempo un vórtice o centro de fuerza que se ubica en el centro de la frente, y oportunamente se asemeja a un ojo que observa entre los otros dos. Es el ojo de la visión interna, y quien lo haya abierto puede dirigir y controlar la energía de la materia, ver todas las co­sas en el Eterno Ahora, estar más en contacto con las causas que con los efectos, leer los archivos akáshicos y ver clarividentemente. Por lo tanto, el que lo posee puede controlar a los constructores de grado inferior.

 

La glándula pineal está sujeta a dos líneas de estímulo: Pri­mero, la que emana del Ego mismo, vía los centros etéricos de fuer­za. Este descenso de energía egoica (resultado del despertar de los centros por medio de la meditación y la espiritualidad de la vida) hace impacto sobre la glándula, y en el transcurso de los años au­menta gradualmente su secreción y tamaño, comenzando un nuevo ciclo de actividad.

 

La segunda línea de estímulo que afecta a la glándula pineal es consecuencia de la disciplina del cuerpo físico y su sometimiento a las leyes del desarrollo espiritual. Cuando el discípulo vive una vida ordenada, no consume carne, no fuma ni bebe alcohol y prac­tica la continencia, la glándula pineal ya no está atrofiada, sino que reasume su actividad primitiva.

 

Nada más puede decirse aquí pues ya se ha dado bastante al estudiante para reflexionar.

 

         Estos conceptos fueron extraídos del libro Tratado Sobre Fuego Cósmico,  de Alice A. Bailey y el Maestro Tibetano, el cual pueden también consultar en la Biblioteca UPASIKA.

 

 

El material expuesto, es simplemente una parte de la información que se procesó, en la Rama Bârâ, al igual que la síntesis que brindaremos a continuación.

 

Hay una fuerza dentro del ser humano, que lo impulsa a averiguar ¿quién es?, ¿de donde vino?, y ¿para qué?, razón por la cual todavía, conserva plena vigencia aquella máxima del Oráculo de Delfos “ Hombre conócete a ti mismo”.

 

Comenzaremos entonces el estudio de nosotros mismos, y lo haremos desde nuestros aspectos más básicos, las Gunas  (Sánscrito).-  Cualidades, atributos , la materia (Prakriti o Pradhâna) está constituida por tres gunas (modos, modalidades, cualidades o atributos), llamados respectivamente: sattva, rajas y tamas, los cuales no son meros accidentes de la materia, sino que son de su misma naturaleza y entran en su composición.

 

Podemos traducir de una manera aproximada los tres gunas como sigue: Sattva: bondad, pureza, , lucidez, pureza, armonía, lucidez, verdad, realidad, equilibrio, etc.; Rajas: pasión, anhelo, actividad, lucha, inquietud, afán, dolor, etc.; y Tamas: inercia, apatía, tenebrosidad, confusión, ignorancia, error, etc. 

 

Los tres gunas están universalmente difundidos en la naturaleza material; existen en todas las criaturas, determinando el carácter o condición individual por la proporción en que se hallan reunidos en cada uno de los seres.  Así vemos que Sattva es la cualidad (guna) que predomina sobre las otras dos en el mundo de los dioses; Rajas es la que descuella en la especie humana, y Tamas, la que prevalece en los brutos y en los reinos vegetal e inorgánico. 

 

Nada, pues, hay (a excepción del Espíritu puro) que esté completamente libre de los gunas, ni hay un solo ser ni un solo punto del universo donde no exista por lo menos una mínima parte de cada uno de ellos. 

 

Estas tres cualidades, se repetirán en octavas superiores e inferiores, en todo lo manifestado.

Y como decimos siempre desde menos de un átomo, hasta mas de un sistema solar.

Todas las Grandes filosofías con sus religiones, las han venerado y aún lo hacen, con el nombre de Tríadas, siendo las más popularmente conocidas: PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO  -  SAT, ANANDA Y CHIT  -  SHIVA, VISHNU Y BRAHMA, y  el  1º LOGOS, 2º LOGOS Y 3º LOGOS, etc.

 

En octavas superiores destacaremos las TRES  cualidades más importantes a nuestro criterio, y que son: La CREADORA, la CONSERVADORA y la DESTRUCTORA, ( esta cualidad es muy importante, dado que destruye la forma vieja, solo para regenerar en un plano superior).

 

En octavas intermedias, varias instituciones iniciáticas reverencian dichas cualidades en sus rituales.

 

Los Tres grados de las Iniciaciones _ Cada nación ha tenido sus religiones exotérica y esotérica, la primera de ellas para las masas, y la otra para las personas instruidas y selectas.  Por ejemplo, los indos tenían tres grados con varios subgrados.  Los egipcios tenían igualmente tres grados preliminares, personificados bajo los nombres de “tres guardianes del fuego” en los Misterios. 

 

Los chinos tenían su antiquísima Sociedad Tríada, y los tibetanos tienen aun hoy día su “triple paso”, simbolizado en los Vedas por los tres pasos de Vichnú.  En todas partes la antigüedad muestra un ilimitado respeto por la Tríada y el Triángulo, la primera figura geométrica.  Los antiguos babilonios tenían sus tres grados de iniciación en el sacerdocio (que era entonces conocimiento esotérico); los judíos, los cabalistas y místicos los tomaron de los caldeos, así como la Iglesia cristiana los tomó de los judíos, algo similar hicieron los Gnósticos y los Masones  “Hay Dos –dice el rabino Simón ben Jochai- en conjunción con Uno.

 

En octavas inferiores se manifiestan como Protones , Electrones y Neutrones.

 

De la meditación y el estudio del Diagrama “Logos de un Sistema Solar” adjunto, surgieron varias hipótesis que pasaremos a compartir:

 

Lo Absoluto, Dios, El Gran Arquitecto del Universo, o como se le quiera llamar a ese Ser Supremo, que organizó todo este esquema de evolución, necesita para manifestarse, tres cualidades, que son las Gunas , veneradas como Tríadas, y que en esta oportunidad comenzaremos analizando desde su nivel Logoico.

 

En el Diagrama observamos nítidamente, que la 1er. Oleada de Vida, tiene como cometido vitalizar la materia que va a ser utilizada ,para el desarrollo de un nuevo estado de conciencia.

 

Algo así como el campesino que prepara la tierra ,( la madre tierra, la madre naturaleza, el espíritu santo)  con agua y  los fertilizantes necesarios , antes de sembrar las semillas de lo que piensa cosechar.

 

Cuando la tierra está lista , situación comparable , con el momento del mes en que la mujer está “fértil” y posibilitada de procrear, surge entonces la acción de la 2ª Oleada de Vida.

 

Esta 2ª Oleada de vida, tendrá que ver con la evolución de esa forma semilla, que pasará por los reinos elementales, luego evolucionará a través del reino mineral, hasta el vegetal, y de ahí al animal, llegando entonces, hasta lo máximo de su capacidad evolutiva.

 

Dentro del terreno de las hipótesis ,con las cuales nos estamos manejando , podemos suponer que llegamos hasta la forma de aquel animal conocido como el Primate.

 

Animal éste , que solo puede acceder hasta el nivel de conciencia de la mente concreta, o sea el 4º nivel (sumando desde abajo para arriba), en el Diagrama que estamos estudiando.

Dicen los hermanos que nos han precedido en el estudio de estas cuestiones, que el animal en esos tiempos, respondía a los impulsos de un alma grupal.

 

Ya en otro pasaje de este trabajo está la explicación de lo que es un alma grupal, así que no volveremos sobre eso.

Pero imaginándonos las condiciones de vida de ese Primate, rodeado de animales mayores que él y posiblemente, más salvajes y agresivos aún, en algún momento enfrentado a algún peligro superior, donde corría riesgo de vida, puede haber pensado con su mente concreta :

¿ por qué a MI me está pasando esto?, y cuando dijo MI, se dio cuenta que era un YO, y en ese preciso instante se INDIVIDUALIZA, provocando la acción de la 3ª Oleada de Vida.

 

Salvando las diferencias , en otra octava de conciencia, esto podría ser algo parecido al momento en el que Jesús recibe a el Cristo, en el Bautismo con Juan .

Un rayo de luz, una expansión de conciencia muy superior, a ese rayo que nos sacude cuando nos DAMOS CUENTA de algo que hemos estado buscando, el famoso Eureka rescatado en aquel dibujo de la lamparita encendida.

 

OJO: es difícil, o mas bien imposible, determinar los tiempos exactos  de manifestación de las cosas en los planos Atemporales , pero lo que tiene que quedar bien claro, es que YO no soy el Primate, nunca lo fui, nunca evolucioné por los estados de conciencia que recorrieron la 1ª y 2ª Oleada de vida, YO SOY FRUTO DE LA 3ª OLEADA DE VIDA, soy una Mónada , una chispa Divina proveniente del 1er. Logos, que desciendo hasta el nivel de la mente abstracta, desde donde , y a través de un vehículo mío, el alma humana, proseguiré mi evolución en los planos necesarios para la misma.

 

La conciencia para evolucionar, necesita de la unión,  si o si, del espíritu (la mónada que soy) con la materia (o , cuerpo físico que ocupo).

 

Si aceptamos esta hipótesis como posible, entonces La Muerte No Existe para mi, y por consiguiente no debería condicionar mi vida, como lo ha hecho.

 

La Sabiduría Divina trasmitida a la humanidad desde sus primeros tiempos, luego a través de los Antiguos Misterios, y de los Mensajeros que de tanto en tanto, vivieron entre nosotros, hasta los días de hoy, enseñada principalmente por las Iglesias Cristianas y la Masonería, nos enseña que lo que muere, es el vehículo , el estuche que contuvo la vida, pero no el Alma que realmente somos.

 

Afortunadamente para la humanidad, están llegando los tiempos en que ciertas verdades sean descubiertas.

 

La Iglesia Cristiana que como medio de acceder al Poder, basó su doctrina en la Pasión y Muerte de Cristo, y dejó relegado a un lugar de menos importancia la Resurrección del mismo, recordando apenas tal episodio ,en la Navidad y Semana Santa.

 

Con esto se aseguró, el monopolio de la espiritualidad, obligando a sus “creyentes” a buscar la salvación en las Iglesias, previo pago del diezmo , y no en la identificación con el Cristo interior, o Maestro Interno que todos somos. ( Cristo en nosotros, esperanza es de Gloria).

 

La Masonería ,fiel custodio también de los Antiguos Misterios, poco a poco se va convirtiendo en un cascarón vacío de contenido esencial.

Se acostumbraron tanto al uso de la palabra sustituta, que nadie osa averiguar , cual es la que estamos utilizando, y  que es lo que está sustituyendo.

 

Al no encontrar su esencia, deja establecida su enseñanza en el plano ético y moral, al igual que cualquier instituto normal de educación, una escuela, un liceo, o la universidad.

 

Quizás a la vista de los acontecimientos mundiales actuales, cuando los grandes líderes de las potencias mundiales,  se imponen por las armas , por encima de la razón, y matan, torturan, roban, invaden, condenan al hambre y al sufrimiento ,a tres cuartas partes de la humanidad, en beneficio de unos pocos, con una riqueza en poder de los menos, y una pobreza en poder de los más,  frente a tanta injusticia sea necesario insistir con la enseñanza de la ética y la moral, a fin de merecernos Líderes mejores de los que tenemos.

 

Pero no debemos olvidar que un gran desarrollo del intelecto y la mente concreta, sólo  nos puede conducir a convertirnos en  Grandes Animales .

 

El amor, que es justo y sabio, y por consiguiente el único capaz de mejorar la situación actual, y permitirnos el acceso a las cosas esenciales de la vida, es la cualidad del Maestro Interno de cada uno de nosotros, nuestra Alma, el Cristo en nosotros, y que mora según el Diagrama que estamos analizando, en los niveles superiores de la Mente Abstracta.

 

Entonces el tema a analizar, es ¿como ponernos en contacto, con esa Alma que realmente somos?,y le permitimos que actúe aquí en la tierra, a través de nuestra personalidad de carne y hueso, dado que a pesar de las enseñanzas recibidas por Mensajeros, e Instituciones Iniciáticas y Religiosas, la inmensa mayoría de la humanidad, sigue pensando que es un cuerpo físico, que tiene algo adentro, que no sabe bien si es un alma, un espíritu, u dios, o que.

 

Es razonable que se piense así, dado que nuestros órganos de los sentidos, están programados para captar los impactos que vienen de nuestro exterior , vista ,olfato, tacto, etc., por lo que estamos acostumbrados a buscar las respuestas , fuera de nosotros mismos.

 

La Unidad de Servicio, a través de su revista La Fr@ternidad Universal, ya publicó durante su 2º año, el Curso para el Desarrollo del Autoconocimiento, lo que propone exactamente este Curso, es ayudar al Discípulo a tomar conciencia de su Alma, alinearse con Ella, y poder entonces comportarse en el plano físico como si fuera el Alma que realmente es.

 

Eso es lo que hizo el Maestro Jesús.

 

Dicho Curso, es una síntesis del que brinda la Escuela Arcana en el 1er. Grado de Servidores, y fue ese Curso el que compartimos con todos Uds. porque entendimos en aquel momento, y seguimos compartiendo hoy, todos los integrantes de la Unidad de Servicio ,y de la Rama de Estudios Bârâ, que es el mejor sistema práctico para el desarrollo del Autoconocimiento, y alineación con el Alma, que se puede encontrar en Occidente.

 

Puede que resulte algo ostentosa nuestra afirmación, y quizás lo sea, pero recuerden que la Unidad de Servicio del Uruguay de Buena Voluntad Mundial, está en contacto con todas las otras Unidades de Servicio en el mundo, y que los miembros que las integramos, también participamos de las enseñanzas de otras instituciones, por lo que estamos capacitados para conocer y opinar sobre las distintas disciplinas , a través de las cuales el ser humano, respondiendo a un impulso interior y natural, intenta comunicarse concientemente ,con la esencia que intuye ,realmente es.

 

La exposición de los temas seleccionados por Blavatsky en el APUNTE I, seguramente lo que entendió era  más importante para enseñar, en una Escuela tan especial como la Esotérica,  sobre la necesidad de Conocerse a sí mismo , la correcta pronunciación del OM y su significado, la importancia y correspondencia entre el SONIDO , COLOR, Y NÚMEROS y el uso práctico de los mismos, a través de un desarrollo inteligente, es la enseñanza que brinda la Escuela Arcana.

 

No nos vamos a explayar en este informe, en la explicación de la vibración correcta del OM, y su utilidad  entre otras, de volver a activar el 3er. Ojo, la forma de meditación correcta, con el manejo de los colores adecuados a las necesidades, y todos los otros temas planteados por Blavatsky, porque el interesado se puede remitir a las revistas publicadas, e incorporarlos al material de estudio , junto con los volúmenes necesarios de la Doctrina Secreta, Glosario Teosófico, y libros de Alice Bailey , que les recuerdo se encuentran en la biblioteca UPASIKA deL  hermano Ignacio ,nuestro Peregrino Phileas Fogg de la Unidad de  Servicio, que dicho sea de paso, me comentó que el libro de A. Pavri, “Teosofía Explicada”, excelente material de consulta al cual se hizo referencia en el estudio de estos temas , está siendo digitalizado, y pronto estará a  mano de los interesados , en su biblioteca.

Luego de esta pequeña digresión, seguimos con el análisis del diagrama .

 

El hombre comparte la evolución del planeta, con los reinos mineral, vegetal, y animal, esto resulta fácil de observar en nuestra experiencia de vida, y no es necesario que lo observemos en un  Diagrama, pero lo que sí escapa a la observación de nuestros ojos físicos, es que también lo compartimos con los reinos elementales, donde no solo se encuentran las sirenas,  los enanitos de jardín y otros más, sino que los compartimos con los Devas, ángeles, espíritus desencarnados, dioses, Maestros de Sabiduría, etc. etc..

 

Y estos elementales, devas, mahadevas, Maestros de Sabiduría, espíritus desencarnados etc., son las entidades que convocamos en los rituales.

La alta o baja cualidad de las que acuden al llamado, dependerá de la alta o baja cualidad energética de los oficiantes en el ritual.

 

Queridos hermanos estudiantes, con el análisis de este  APUNTE I , que la Rama Bârâ gustosamente comparte con Uds., va también nuestro más fraterno deseo de Servirlos.

 

Unidad de Servicio del Uruguay

Buena Voluntad Mundial

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] ¿Quiénes van al Devachan? Lógicamente el Ego beatificado, purificado y santificado. Cada Ego -la combinación del sexto y ­séptimo principios que después del periodo de gestación  ha vuelto inconscientemente a nacer en el Devachan, es necesariamente tan ­inocente y puro como una criatura recién nacida. Por haber vuelto a nacer demuestra sencillamente la preponderancia del bien sobre el mal en su antigua personalidad. Mientras el Karma (del mal) se aparta momentáneamente a fin de seguirlo en su futura reencarnación terrena; no consigue más que el Karma de sus buenas acciones, palabras y pensamiento al Deva-Chan. Malo es un término relativo para nosotros -como se ha dicho más de una vez-; la Ley de Retribución es la única que nunca falla. Por eso, todos los que no han caído en el fango del pecado y de la bestialidad irredimibles van al Deva-Chan. Más ade­lante, tendrán que pagar por los pecados cometidos voluntaria o involun­tariamente. Mientras tanto son recompensados, reciben los efectos de las causas producidas por ellos.

 

“Lógicamente, es un estado por así decir, de intenso egoísmo durante el cual un Ego cosecha la recompensa de su altruismo en la tierra. Se halla totalmente absorbido en la felicidad producida por todos sus afectos personales terrenos, preferencias y pensamientos, recogiendo el fruto de sus acciones meritorias. Ningún dolor, aflicción, ni siquiera una sombra de pena oscurece el luminoso horizonte de su felicidad absoluta, es un estado de “Maya” perpetuo... Considerando que la percepción consciente de la personalidad de un individuo sobre la tierra sólo es un sueño que se desvanece, esa sensación será también un sueño en el Deva-Chan -sólo que cien veces intensificado.”

 

“Bardo” el es período entre la muerte y el renacimiento -y puede durar desde algunos años hasta un kalpa. Está dividido en tres subperío­dos; (1) cuando el Ego liberado de su mortal envoltura penetra en el Kama-Loka “la residencia de los Elementales”;

(2) cuando entra en “Estado de Gestación”;

(3) cuando vuelve a nacer en el Rupa-Loka del Deva-Chan. El subperíodo puede durar desde algunos minutos hasta cierto número de años -si se emplean las palabras pocos años> sin una explicación anterior confunden y resultan inútiles; el 2do. subperíodo es “muy largo”, quizás más largo de lo que pueden imaginar, sin embargo está de acuerdo al vigor espiritual del Ego; el 3er. subperíodo dura en proporción al buen karma, después del cual la mónada vuelve a reen­carnar.”

 

Cada efecto debe estar en proporción con la causa. Así como la extensión del período de la existencia encarnada del hombre proporcio­nalmente es pequeña, comparado con los períodos de existencia entre naci­mientos en el ciclo manvantárico, así los buenos pensamientos, palabras y acciones de cualquiera de estas “vidas” en un globo, causan efectos cuyo desarrollo requiere mucho más tiempo que la evolución de las causas.” De The Mahatma Letters to A. P. Sinnett, págs. 100-106.